FEB. 04 2026 Interview ROBERTO MOSO Rockero, escritor y periodista «Mi pulsión por contar es innata, llevo dentro desde pequeño lo de escribir» Recién jubilado como periodista, Roberto Moso es noticia por la reedición de su libro “Flores en la basura-Loreak zaraman”. Un relato autobiográfico en primera línea que describe los torrenciales años creativos del siglo pasado y una oportuna ocasión para el recuerdo y la actualidad sobre el llamado Rock Radikal Vasco. (Monika DEL VALLE | FOKU) IÑAKI ZARATIEGI {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} A comienzos de la explosión rockera vasca del pasado siglo, Zarama fue una apuesta euskaldunberri con Roberto Moso Gil (Santurtzi, 1960) como ideólogo y cantante. En sus dos etapas, de 1977 a 1995 y de 2009 a 2013, publicaron seis LPs de estudio, un recopilatorio y dos discos en directo. Periodista en Radio Euskadi y ETB desde 1983 hasta su jubilación el año pasado, Moso publica los blogs “Zarama Times-Adarraren puntan”. Como escritor, ha acumulado los libros “Cuentos y sucedidos bastos”, “Flores en la basura. Los días del Rock Radikal-Loreak Zaraman”, “La radio encendida”, “Polvo” y “Puto Boomer”. El segundo de ellos se ha reimpreso con nuevos prólogos y capítulos y una revisión integral de la edición en euskara. Coincide con la presentación de JAN!, nueva aventura musical que se estrenó en la despedida de Delirium Tremens y ha publicado la canción “Segi Janire” como adelanto a su primer álbum. ¿El formato de «Flores en la basura» es una biografía indisimulada? Hay mucho de auto ficción, no es que inventara la pólvora. Lo que significa que no todo lo que cuento es reflejo de mi vida. Combina realidad con una extensión literaria y hay detalles de cosas que no sucedieron exactamente así. ¿Narrar las andanzas juveniles es una terapia pública? Claro. Cuentas tus experiencias y sientes que mucha gente se ve reflejada. El reto está en contarlas de modo que enganche. Me hizo ilusión que algunas madres me dijeran en la ikastola que había conseguido que sus hijos cogieran un libro. Fue pionero punk y no esperó a la jubilación para relatar sus correrías. Mi pulsión por contar es casi innata, llevo dentro desde pequeño lo de escribir. Las letras de las canciones de Zarama también eran crónicas vitales. “Bihotzak sutan”, “Iñaki” o “Txatxo” son historias tipo reportaje o biografía. Abundan las vivencias autobiográficas. ¿Hay riesgo del síndrome abuelo cebolleta? Ya me lo han dicho más veces, sí. Se dice que escribas lo que escribas, aunque sea la máxima ciencia ficción, lo haces sobre ti. Aunque también que, por mucho que hables de ti mismo, haces ficción. Espero no haberme puesto muy pesado. No tengo pensado escribir más en plan autobiográfico. El libro se presenta como «la historia de una pasión compartida, de un sueño hecho realidad, de un tiempo convulso y de un lugar especial». Puro marketing [risas]. Pero hay algo de verdad. Este es un lugar especial y aquel fue un tiempo especial, aunque hay muchos otros lugares especiales y todos los tiempos tienen algo de especial. Pero miras atrás y ves la lucha de Euskalduna, ETA, el GAL, la insumisión, el rock, los gaztetxes… Muchos de los acontecimientos de los años ochenta los protagonizamos gente muy joven en la calle, en los bares y los cascos viejos urbanos, con muchas ganas de hacer cosas. Zarama fue el primer grupo en euskara de la Margen Izquierda y se dijo que caía mal a todo el mundo: los rockeros consideraban paleto el euskara y a los euskaldunes el rock les sonaba imperialista. En esa materia el terreno era árido, sí. Siempre he detectado un punto de sospecha sobre que Zarama se apuntó al carro del euskara. Ahora puede que sea garantía para tener actuaciones, pero entonces no era así. Nos tocó remar en aguas turbulentas, pero sin vaivenes: éramos fans del rock y también del rollo euskaldun. Compartió vivencias con Las Vulpes, pioneras del rock hecho por mujeres. Fueron súper precursoras y tienen una historia apasionante. Me gustaría hacer un libro al detalle sobre ellas porque tienen muchas cosas interesantes. Fui su fan enseguida, antes del escándalo con la actuación en TVE, que provocó malos rollos y acabó con el grupo. Toda su vivencia anterior da para un maravilloso guion. Si hubieran salido en Gran Bretaña, tendrían una película cojonuda. Pero aquí todo eso se sigue viendo de reojo. Ha habido seis intentos serios de hacer algo con Eskorbuto y ninguno ha funcionado, es como una maldición. Eskorbuto eran sus convecinos y colegas. ¿Son un ejemplo emblemático de aquellos tiempos? Les traté en el pueblo, en el día a día. Josu estuvo en Zarama. Les propuse el nombre del grupo. Tenían un punto genial, eran una especie de Quijote y Sancho Panza. Josu, con la cabeza llena de pájaros, quería la revolución mundial y Jualma era el práctico, aunque vivía en un universo de películas gore, zombis y cementerios. En medio estaba el batería Paco para poner orden. De esa combinación surgió aquella maravillosa hecatombe. ¿Se rastrean influencias de aquellos grupos en el panorama musical actual? Me llegan de forma personal cuando mis hijas me cuentan que han oído a Arene 6 hacer una versión de “Bihotzak sutan”. O Bellum haciendo lo propio con “Iñaki, zer urrun dagoen Kamerun”. Aquel rastro se nota en influencias musicales, mucha gente que se ha asomado al rock internacional empezó escuchando los discos de Hertzainak o Eskorbuto de sus hermanos mayores. En lo creativo, ¿el cambio mayor ha sido en los mensajes? Probablemente. Quizás ahora lo más salvaje y atrevido no venga en general del rock, sino del rap, y por eso alguno se ha comido censura y hasta cárcel o exilio. El delito de odio, que no existía, no es ninguna broma. Las formas más transgresoras parece que han cambiado el foco a otros estilos. ¿Cómo analiza la actual capacidad de arrastre social de propuestas que llenan San Mamés o Anoeta? Y que llenan en Madrid, que parece surrealista. Ahora se consiguen esos éxitos masivos, pero antes otros tuvimos que picar piedra. No había infraestructura, ni las necesidades más simples. Recuerdo a Gari, de Hertzainak, que casi se electrocuta porque no les habían puesto la toma de tierra. Un buen ejemplo de cambio sería el de su libro. Conoció un rechazo editorial, lo sacó Discos Suicidas y ahora sale en Liburuak, de la promotora Last Tour, integrada en la CEOE. Pues así es, mi status ha mejorado bastante [risas]. Pablo Salgado, anterior director de la editorial, le tenía cariño Y también le gustaba a la nueva responsable, Amaia Santana. Habían publicado ya mi último libro, “Puto Boomer”, que funcionó bien. Y con “Fiesta y rebeldía”, de Jerry Corral, han conseguido meter bastante el Rock Radical Vasco en el mercado español, cuando antes no estaba tan bien visto. Así que nueva edición bilingüe, corregida y aumentada. ¿Una opinión sobre el mundo actual de la información? Sigo la actualidad, pero parece difícil separar el grano de la paja. La prensa clásica avisa contra las fake news, pero esos medios standard no son siempre fiables, nos cuelan su mundo informativo de manera más avalada. Hay que poner todo en cuestión ante la avalancha que nos cae y espero nos quede un poco de criterio. Pero te la meten bien, como cuando me emocioné viendo a Mike Tyson con la bandera palestina, lo aireé en Facebook y era un montaje. ¿Sigue las novedades musicales, tiene entrada para Zetak en San Mamés? Lo de Zetak está muy bien hecho y tiene todos mis respetos, pero como espectador no me veo especialmente animado, no creo que esté dirigido a gente como yo. Pero viene bien que nuestras hijas sepan quiénes son Pantxoa eta Peio o Erramun Martikorena y otras culturas euskaldunes. Yo estoy enganchado a la cantante Eileen Jewell, que entrevistasteis en 7K. Me enamora. Escucho también a Handsome Family y mucho dark country. A estas alturas estoy descubriendo a Lucinda Williams y gente así. Y no he abandonado mis aficiones afrocubanas y latinas. ¿Un jubilado con criterio? Y un poco despistado, supongo. No me obsesiono con novedades o estar al día. Veo a alguna gente de mi época que no se quiere perder nada o sigue acumulando discos y creo que comen más de lo que pueden tragar. Ha vuelto a los tablados con JAN! Tontxu, guitarrista de Zarama, me decía siempre que nos uniéramos a dos buenos músicos para hacer una banda de rock que suene bien y pasarlo bien. Le di largas, pero ensayamos y nos encantó. Estamos grabando disco y tocar ante el público de Delirium fue fantástico. ¿Sus hijas aguantan un LP de Zarama entero? Pues las dos son rockeras. Las debo haber educado bien. Joana está en el grupo Martia, pop-folk y con un primer LP, “Zeru oro urez”, palíndromo tomado de Joseba Sarrionaindia. Hay relevo. LOS 80«Muchos de los acontecimientos de los años ochenta los protagonizamos gente muy joven en la calle, en los bares, en los cascos viejos urbanos, con muchas ganas de hacer cosas» PICAR PIEDRA«Ahora se consiguen esos éxitos masivos, pero antes otros tuvimos que picar piedra. No había infraestructura, ni las necesidades más simples»