FEB. 08 2026 ¡MUERTE A HERMINIO BOLAEXTRA! Interview Mauro Entrialgo Ilustrador y escritor «Ahora mismo lo transgresor es ser buena persona» Mauro Entrialgo no va a seguir creando viñetas sobre el periodista sin ética Herminio Bolaextra. El autor gasteiztarra ha decidido «matar» a este personaje, sobre el que lleva trabajando 39 años en la revista “TMeo”, ante un mundo donde lo irreverente ya no se satiriza, sino que es practicado por figuras reales. (Marisol RAMIREZ | FOKU - Mauro ENTRIALGO) Ariane Kamio DONOSTIA {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} La sátira como mecanismo para un ejercicio de crítica desde abajo. La portada del último ejemplar de la revista “TMeo” está protagonizado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien juega a la «Ruleta de la suerte» con su pene como flecha o puntero. Es la viva imagen del poder, que juega con el futuro del mundo -y que me perdonen la expresión todas las mujeres- poniendo sus «huevos» encima de la mesa. Entre sus “premios” en la ruleta fálica a la que juega, encontramos países como Cuba, Rusia o Irán. Y es que en un mundo donde lo impensable cobra certeza y lo que sería de chiste se convierte en una realidad asumida, cada vez resulta más complicado que la sátira siga siendo sátira. Por tanto, ¿cómo satirizar el poder cuando traspasa fronteras que ya casi no sorprenden a nadie? Realizando un ejercicio tan sumamente complicado lleva 39 años el ilustrador gasteiztarra Mauro Entrialgo con su personaje Herminio Bolaextra, un periodista sin apenas ética, entregado a una vida de excesos y un entusiasta en «hacer el hijodeputa» en las páginas de “TMeo” -y en otras publicaciones como “Herminio Bolaextra. El reportero de los tres huevos”, “Herminio Bolaextra: Medio a medias” o “Cómo convertirse en un hijo de puta”-. Con su sombrero y gabardina rojos, y una paleta cromática singular, este profesional «tritesticulado» ha presumido durante casi cuatro décadas de su estilo de vida y su espíritu canalla acompañado por personajes como Miguelito, su compañero de trabajo, o “El Lonchas”, su camello. Hasta que su dueño, su amo ilustrador, ha decidido matarlo y acabar con él. Su primera publicación tuvo lugar en el número cero de esta revista y se despide 183 ediciones más tarde, con una recopilación titulada “No queda casi”, y para 2027 se prevé la publicación de “La muerte de Herminio”, la que será su muerte definitiva. ¿Por qué matar al personaje más singular de su carrera? O así lo declaró al menos en un artículo que publicó en GARA en 2012, en el 25º aniversario de Herminio Bolaextra. ¿Que escribí yo? Sí, está firmado por usted. Pues posiblemente fuera así, pero no me acuerdo [risas]. De todas formas, las razones con detalle las cuento en el final del ensayo “Malismo” (Capitán Swing, 2024). Allí era donde anunciaba que iba a matar a Herminio y contaba muy razonadamente los motivos para ello. Pero, resumido un poco, son dos cosas. Por un lado, estoy aburrido de las historietas de Herminio que siempre consisten en hacer alguna gamberrada. Por otra parte, suelo decir que, cuando publiqué “Cómo convertirse en un hijo de puta”, yo decía que Herminio es un hijo de puta pero callejero, de bajo nivel, de estos que te mean en el portal de tu casa, pero no de los hijos de puta de alto nivel que le cagan en la cabeza a tu madre vendiéndole preferentes. Eso por una parte y perteneciendo al terreno de la ficción. Pero, por otra, uno de los mecanismos del humor es la ruptura de protocolos, hacer aquello que no se espera en un momento -es decir, en la recepción de un embajador un tío borracho diciendo tonterías puede ser muy divertido, pero en una fiesta donde todos están borrachos, un borracho más no es muy gracioso-, y ahora estamos en una actualidad en la que impera a ver quién es más mala persona que el de al lado. Ahora me parece que las historietas de Herminio no tienen ningún sentido, que ahora mismo lo transgresor es ser buena persona, no hacer putadas a la gente. Es decir, se ha banalizado lo satírico, lo grotesco; se ha asumido en la realidad. Yo creo que es menos gracioso. Que a Herminio se le ocurra una gamberrada fuerte e inesperada no sorprende porque ahora abres el periódico o enciendes la radio y las burradas que se le han ocurrido a (Donald) Trump o a (Isabel Díaz) Ayuso o a cualquier sinvergüenza dejan cualquier tontería que se te ocurra hacer en la calle sin ninguna sorpresa. ¿En ese sentido cuesta más sorprender? Sorprender y transgredir. Ya te digo que ahora mismo me parece que la transgresión es lo contrario, ser mejor persona. Y me parece que Herminio pertenece a un mundo que no existe, en el que por mediación de la barbaridad podías llamar la atención sobre temas determinados. Hoy en día no se llama así la atención, porque todo el mundo está a ver quién puede putear más al de al lado. Dice que Herminio pertenece a un mundo que no existe, pero lo cierto es que va a matar a un periodista de «pedigrí». Poniéndonos satíricos, antes se decía que el periodista «de raza» tenía que ser alcohólico y follador, y hoy en día ese tipo de personajes también se extingue. Ahora lo que te encuentras es a algunos que van de eso, que dicen que son periodistas de raza, algún machirulo [risas]. Y ahí es cuando dices, «¿pero qué me estáis contando?, porque me estáis hablando de un mundo que no existe, ¿y no os habéis enterado de cómo han cambiado las cosas?». Y ya no es solo la actitud de ese periodista «de raza» que llaman, sino también el periodismo en sí, que ya no es lo que era. Es otra cosa. Es explotación, falta de personas en el terreno cubriendo noticias como reporteros y luego ya ni te cuento la precariedad en la que vivís. De hecho, en el álbum de “La muerte de Herminio”, que saldrá el año que viene, ya se habla un poco de la decadencia del periodismo. En ese sentido, también deja de tener sentido Herminio. Es un periodista que va de un lado a otro inventándose noticias y ahora ya se las inventan las máquinas. Aunque en un momento Herminio llega a decir que es un precursor, porque él ya se inventaba las noticias cuando no estaba de moda inventárselas. No sé si ha leído algo sobre las decisiones que ha tomado recientemente «The Washington Post»: suprimirá algunas de sus secciones y anuncia una reducción considerable de personal. Eso también podría ser una viñeta de Herminio. [Risas]. No quiero adelantar temas, pero hay cosas relacionadas entre lo que sucede en “The Washington Post” y en “El caos”, que es el periódico de Herminio. Imagino, de todas formas, que durante todos estos años habrá sido estimulante dibujar a este personaje. Sí, por supuesto, me he divertido mucho. La cuestión, además, no es que me haya arrepentido de haberlo hecho como algunos autores, que esconden sus primeras obras, sino que ahora mismo saco una recopilación de historietas con Astiberri (“Herminio Bolaextra: No queda casi”) advirtiendo que le queda poca vida, y ahí muestro un poco lo que he hecho. Otra cosa es que me apetezca seguir haciéndolo. Cada vez me aburría más, y cuando esto se ha convertido ya en algo como ir a la mina, a la mina de las gamberradas, he decidido que mejor no hacerlo. Antes ha dicho que lo transgresor es hacer cosas buenas y los papeles se han invertido. ¿Cree que la ultraderecha se ha apoderado de lo alternativo? Ellos creen que son underground, pero en realidad hacer el mal es lo más mainstream que hay ahora. Lo que yo en mi ensayo llamaba «malismo», que es la estrategia de comunicación política y publicitaria de chulear de tus propias maldades, sean verdad o no, en principio debería ser transversal, lo podrían utilizar tanto la izquierda como la derecha, pero sí que es cierto que quienes lo han utilizado a tope para llegar a donde están son la ultraderecha y la derecha tradicional, que se está acercando cada vez más a la ultraderecha. Son los sectores que han utilizado el «malismo» y lo siguen utilizando. No exclusivamente, pero obviamente sí en el mayor grado. Estados Unidos, por ejemplo, siempre ha invadido países, pero decían que era por las armas de destrucción masiva o para llevar la democracia... Y ahora ya directamente dicen que lo hacen porque les apetece. ¡Pero disimulad un poco! En una entrevista con esta casa realizada en 2024 señalaba que mataría a Herminio porque no quería dar ideas a los «cayetanos» de cómo hacer el mal, y que no quería ser el autor favorito de un nazi. [Risas]. De eso sí que me acuerdo. Cuando decía que no quería ser el autor favorito de un nazi no era solo una metáfora, era que estaba aludiendo a que, en una entrevista, Begoña Villacís -concejal por Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid entre 2015 y 2023- decía que Herminio era su personaje favorito y el de su hermano. Y de su hermano me imagino que se refería al narcotraficante que murió tiroteado en una trifulca con otra banda. Sé que los personajes tienen su vida propia y que no pertenecen al autor, sino a los lectores, pero ahí me di cuenta de que quizá no me apetecía eso, llegar a cierto público en el que no había pensado y que podrían interpretarlo como algo que les molase. En 2027 verá la luz «La muerte de Herminio». ¿Será una muerte dulce? No, será una muerte muy trágica. Y quisiera remarcar que mis historietas no son el universo Marvel y que las posibilidades de que resucite son mínimas. PUTEAR«Herminio pertenece a un mundo que no existe, en el que por mediación de la barbaridad podías llamar la atención sobre temas determinados. Hoy en día todo el mundo está a ver quién puede putear más al de al lado»