GARA Euskal Herriko egunkaria
CAOS EN MÉXICO

El vacío de poder del CJNG desata una crisis de violencia en México

Tras la muerte del narcotraficante más buscado del mundo, Nemesio Rubén «el Mencho» Oseguera, México se asoma a una fase incierta. El país busca contener a un Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) descabezado, pero aún poderoso, mientras comunidades enteras quedan atrapadas entre la ofensiva militar, la disputa criminal y un miedo que ya forma parte de la vida cotidiana.

Una carretera bloqueada cerca de Acatlán de Juárez, estado de Jalisco. (Ulises RUIZ | AFP)

México vive horas de incertidumbre tras la muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), abatido el domingo en un operativo militar en la sierra de Tapalpa, Jalisco. Su caída dejó en pocas horas al menos 60 muertos entre agentes de seguridad, civiles e integrantes del cártel, y extendió una ola de violencia que ha paralizado parte del país, con carreteras bloqueadas, vehículos incendiados, vuelos cancelados y clases suspendidas en una decena de estados.

El operativo, coordinado por fuerzas especiales del Ejército mexicano con apoyo de inteligencia de EEUU, se desarrolló en el municipio de Tapalpa, a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara, donde se produjo un enfrentamiento en el que murieron al menos siete integrantes del CJNG, incluido su máximo líder, y fueron detenidos otros dos, además de asegurarse armamento de alto poder, vehículos blindados y lanzacohetes. Oseguera, herido de gravedad, falleció durante su traslado aéreo a Ciudad de México, según la versión de la Secretaría de la Defensa Nacional, que sostiene que los militares fueron atacados y respondieron al fuego.

La respuesta del cártel fue inmediata y letal. Los llamados narcobloqueos comenzaron en el sur de Jalisco, cuna del CJNG, con vehículos atravesados e incendiados para cortar carreteras, y rápidamente se extendieron a Michoacán, Colima, Nayarit, Guanajuato, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Quintana Roo, Puebla, Querétaro, Estado de México, Veracruz, Oaxaca y Chiapas, hasta alcanzar al menos 16 de los 32 estados del país. En este escenario se registró la muerte de 25 agentes de la Guardia Nacional en distintos incidentes de represalia, la de una mujer atrapada en un tiroteo en Zapopan y la de un guardia de seguridad en un motín en la cárcel de Ixtapa, en Puerto Vallarta, donde hombres armados facilitaron la fuga de un número indeterminado de presos. El saldo de muertos se acompaña de decenas de arrestos y un impacto directo en la vida cotidiana. Hay al menos 70 personas arrestadas por participar en bloqueos, ataques, saqueos de comercios y robo en bancos, mientras las autoridades dijeron haber desactivado cerca del 90% de los cierres de vías. Las autoridades han desplegado ya 10.000 militares en el oeste del país para tratar de atajar la crisis.

MANO DURA DE EEUU

La muerte del Mencho llega en un momento en el que Washington ha endurecido su presión sobre los cárteles mexicanos, a los que ya cataloga como «organizaciones terroristas» y acusa de un «reinado de terror» sostenido por el tráfico de fentanilo hacia EEUU. Bajo el mando de Oseguera, el CJNG pasó de ser un brazo armado surgido en 2007 al cobijo del Cártel de Sinaloa a convertirse en la organización criminal más violenta y expansiva del país, para el que se calcula trabajan más de 40.000 personas, con presencia en más de la mitad de los estados mexicanos y rutas consolidadas para el trasiego de cocaína, metanfetaminas y opioides sinté- ticos hacia territorio estadounidense. Las autoridades de ambos países ofrecían hasta 15 millones de dólares por su captura y lo consideraban uno de los principales traficantes de fentanilo, responsable de «innumerables vidas destruidas» al norte de la frontera.

El impacto de su muerte se mide también en la dimensión internacional de la crisis de seguridad. Embajadas como las de EEUU, Canadá, Estados español y francés, Alemania, Polonia, Rusia y Argentina emitieron alertas de viaje, aconsejando a sus ciudadanos permanecer en sus domicilios y evitar desplazamientos no esenciales en varios estados.

La presidenta, Claudia Sheinbaum, llamó a la población a mantenerse informada y en calma, y reconoció la labor de las fuerzas armadas en un operativo que, aunque celebrado como un golpe histórico al crimen organizado, expone la fragilidad del Estado ante la capacidad de los cárteles para paralizar regiones enteras.

La estructura del CJNG, con mandos regionales y células fuertemente armadas, plantea ahora el interrogante de quién ocupará el vacío de poder dejado por el Mencho y si la violencia escalará en luchas internas o disputas con otros gru- pos, en un país donde, pese a la caída de grandes capos, el negocio del narcotráfico sigue intacto y se cobra cada día nuevas vidas.