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La sala Kubo contiene el algoritmo del espacio-tiempo de Elena Asins

Artista de vanguardia, escultora, precursora del arte conceptual a través de la informática y el cálculo, Elena Asins fue una pionera del arte contemporáneo que convirtió una borda de Azpirotz en su contenedor de espacio-tiempo. Ahora una amplia exposición, que se podrá ver hasta mayo, la recupera en el sala Kubo del Kursaal.

Vista de la exposición. No es una retrospectiva, pero podría serlo. (Maialen ANDRES | FOKU)

Elena Asins (Madrid, 1940 - Azpirotz, 2015) se fue hace once años con la misma discreción con la que vivió durante veinte años en el pequeño pueblo de Azpirotz, dentro del particular y depurado universo en blanco y negro que creó en una antigua borda reconvertida en casa-taller. Artista vasca, porque ella se sentía así, ya en vida expuso en Donostia, pero ahora regresa de la mano de una exposición de Kutxa Fundazioa, que busca así dar visibilidad a las artistas relacionadas con el contexto vasco y ofrecer una relectura, desde nuevas perspectivas, de artistas con carreras consolidadas.

Elena Asins legó parte de sus bienes al Museo Reina Sofía -sus archivos, su casa de Azpirotz, dos coches y una cuenta en la que no había dinero-, que, de esta forma, se convirtió en el poseedor de la colección más completa de la artista. Pero también hay obra suya en Nafarroa, ya que donó varias obras al Museo de Nafarroa, como “Euskaldunes 8 variaciones”, y el conjunto escultórico “Menhires” (1995) al Museo Universidad de Navarra y que se puede ver ahora en Donostia. También han prestado obra Artium, la Fundación Juan March, la colección ABC y Kutxa Fundazioa.

Titulada “Estructura, espacio, tiempo”, la nueva exposición de la sala Kubo de Donostia reúne una parte del universo creativo de esta pionera del arte conceptual, que trabajó sobre las nociones de estructura, espacio y tiempo.

Y aunque no tiene carácter de retrospectiva porque hay aspectos de la primera época de Asins que no están presentes, la intención ha sido hacer visibles los tres vectores que orientaron y definieron su pensamiento plástico y que, además, dan título a la exposición, explicó ayer su comisario, Juan Pablo Huércanos. “Estructura, espacio, tiempo” se inaugura hoy y podrá visitarse hasta el 24 de mayo, y reúne más de un centenar de proyectos entre dibujos, pinturas, esculturas, libros, piezas audiovisuales e instalaciones que abarcan desde sus inicios en 1968 hasta las últimas piezas de principios de este siglo.

ENTRE ORDENADORES

Elena Asins (Madrid, 1940 - Azpiroza, 2015) hizo confluir en su obra la tradición constructiva del siglo XX con la computación y la teoría de la información de la década de los sesenta. Fue precursora del uso del ordenador como herramienta de creación y figura ineludible del arte computacional y de la abstracción geométrica moderna y contemporánea.

«Su obra no es una derivación del proceso propio del arte, sino de la investigación planteada desde las matemáticas», destacó Huércanos, que en la presentación de la exposición, donde estuvo acompañado por Carlos Urroz, director de gabinete institucional del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, y por Ane Abalde, responsable de Iniciativas y Contenidos de Kutxa Fundazioa.

Las formas geométricas y el uso del blanco y el negro fueron una constante en la trayectoria de esta artista. Pero antes de que llegara a encontrar su propio lenguaje, ese «sistema visual» resultado de la aplicación rigurosa de procedimientos matemáticos, Asins, de formación autodidacta, asistió a clases en la Escuela de Artes y Oficios y en el Círculo de Bellas Artes, y fue copista en el Museo del Prado.

Cuando en 1963 entró a formar parte del colectivo artístico Castilla 63, comenzó a abandonar el dibujo tradicional y la figuración para adentrarse en la investigación del espacio y la geometría que definieron su madurez artística.

En 1968, en los seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad de Madrid, coincidió con un grupo de artistas, programadores, matemáticos y filósofos que ensayaban los primeros cruces entre arte y tecnología, en una experiencia decisiva en la evolución de las prácticas artísticas de ese momento. A finales de los 80, inició una serie de trabajos que denominó “Canons” y que marcaron el principio de sus investigaciones sobre la progresión temporal y la ordenación espacial, influenciada por estructuras musicales como las de Bach. La última de las estructuras desarrollada por Asins es el “menhir”, un prisma de base cuadrada o rectangular a la que se le ha cortado una esquina.