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No puede volver a suceder


Noelia, joven de 25 años con paraplejia y en pleno uso de sus facultades mentales, podrá por fin ejercer su derecho a la eutanasia después de dos años en los que su padre, representado por la asociación ultra Abogados Cristianos, ha intentado impedir ese derecho alegando incapacidad mental y padecimientos insuficientes, en contra del criterio del órgano sanitario previsto legalmente para decidir.

El Tribunal Constitucional ha decidido, por unanimidad, inadmitir el último recurso presentado por Abogados Cristianos pidiendo que no se aplicase la eutanasia y se le sometiese a un tratamiento psiquiátrico. En su resolución, el alto tribunal considera que no se vulnera ningún derecho fundamental, ni la tutela judicial efectiva, y deja vía libre para que la Generalitat de Catalunya reactive y haga efectivo el derecho de Noelia a que se le aplique la eutanasia.

Noelia decidió solicitar su derecho a que el sistema sanitario la ayudara a morir dignamente en abril de 2024. La Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña, máximo órgano administrativo para decidir sobre la solicitud, consideró por unanimidad que Noelia reunía todos los requisitos exigidos por la Ley Orgánica Reguladora de la Eutanasia y aprobó en julio su solicitud. Sin embargo, su padre, representado por Abogados Cristianos, recurrió judicialmente la decisión consiguiendo que se suspendiese la aplicación de la eutanasia hasta que hubiera una resolución firme. Aunque el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y el Tribunal Supremo dieron la razón a Noelia, se ha seguido utilizando su sufrimiento y sus derechos para atacar la Ley de Eutanasia en un ejemplo de la crueldad a la que puede conducir el fanatismo religioso.

Admitir la legitimación de terceros para impugnar la decisión consciente de una persona mayor de edad para dejar de vivir, adoptada con el aval del máximo órgano sanitario previsto legalmente, es inadmisible.

La tortura de Noelia, a la que hemos asistido, es injustificable y violenta gravemente su dignidad personal porque se anula su decisión y su voluntad sobre su propia vida. La asociación ultracatólica Abogados Cristianos, que defiende que solo la divinidad pueda decidir sobre la vida de las personas, ha retorcido sus argumentos para conseguir unos fines que desprecian el padecimiento y la situación por la que atraviesa Noelia.

En nuestra sociedad, la autonomía de las personas ha ido ganando en derechos individuales, desde la posibilidad del divorcio sin alegar causas, el aborto sin sujeción a supuestos dentro de ciertos plazos, el derecho a decidir sobre los tratamientos sanitarios, o la ayuda médica para morir en los limitados y estrictos supuestos que la ley permite.

Por eso, las maniobras judiciales para restringir o anular estos derechos deben ser denunciadas e impedidas con todos los medios a nuestro alcance, porque solo persiguen hacer retroceder la historia.

Para DMD-DHE es necesaria una reforma legal que impida que ninguna persona distinta de la interesada pueda impugnar ni oponerse judicialmente a una solicitud de ayuda a morir que ha sido avalada por el máximo órgano administrativo previsto en la actual ley.