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FÚTBOL

Doble amenaza para las iraníes

Eliminada de la Copa Asiática, la selección debe volver a un país donde le esperan bombardeos y posibles represalias. Cinco jugadoras habrían dado ya el paso de pedir asilo en Australia.

Las iraníes posan antes de su encuentro frente a Australia en la Copa Asiática. (Izhar KHAN | AFP PHOTO)

Por segunda edición consecutiva, Irán ha alcanzado la Copa Asiática, aunque como hace cuatro años, no ha podido pasar de la primera fase. Otra cosa es que tras su eliminación vuelva esta vez a casa, vista la doble amenaza que pesa sobre sus futbolistas por los bombardeos que sufre el país y por las posibles represalias que pueden sufrir tras sus gestos en el torneo que acoge Australia, donde crecen las voces para que se les conceda el asilo.

La selección ya estaba concentrada en Gold Coast cuando comenzaron los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre Irán el 28 de febrero. Solo dos días más tarde, debutó en el torneo con derrota, aunque la noticia no estuvo en el marcador sino en los prolegómenos del choque, cuando futbolistas y cuerpo técnico escucharon el himno de su país sin cantarlo, aparentemente como protesta contra el régimen de los ayatolás.

El periodista de la televisión iraní Mohammad Reza Shahbazi, alineado con su gobierno, las calificó por ello de «traidoras de guerra», considerando que su gesto era la «cúspide de la deshonra». «Permítanme decir -añadió- que los traidores en tiempos de guerra deben ser tratados con mayor severidad».

En los dos partidos posteriores, las futbolistas sí entonaron el himno nacional. No son pocos los que creen que lo hicieron para evitar represalias, pero no se puede pasar de la especulación porque las jugadoras no pueden hablar. Explica Jack Snape en “The Guardian” que se han negado las solicitudes de entrevistas y los responsables de prensa de la Confederación Asiática solo han permitido que se realicen tres preguntas, estrictamente futbolísticas, en las ruedas de prensa previas a los partidos.

Una barrera que alguien se saltó para cuestionar a Sara Didar sobre la situación de su país. La futbolista no pudo reprimir las lágrimas mientras contestaba que «estamos muy tristes y preocupadas por lo que está pasando en nuestro país y por nuestras familias y nuestros seres queridos, pero espero tener buenas noticias pronto. Y espero que nuestro país esté fuertemente vivo». Tras la última derrota ante Filipinas, que confirmaba la eliminación de Irán, solo se ha oído a la seleccionadora Marziyeh Jafari declarar que «estamos esperando con mucha impaciencia el regreso» a casa.

ASILO EN AUSTRALIA

Algunas fuentes aseguran que las jugadoras no pueden salir sin vigilancia de su hotel y además tendrían restringidas las comunicaciones. La agencia France Press hizo públicas imágenes de algunas futbolistas hablando por teléfono desde los balcones de su hotel.

Por todo ello, unido a los bombardeos que sufre Irán, la preocupación en torno a la seguridad de las integrantes de la selección, que deberían regresar a su país en las próximas horas, es grande. Tanto que en Australia se han multiplicado estos días las voces de ciudadanos, activistas y organizaciones solicitando al Gobierno local que les conceda el asilo; incluso si las deportistas no lo solicitan, algo que tendrían complicado hacer, dadas las circunstancias.

Beau Busch, presidente del sindicato internacional de futbolistas FIFPRO en su sección de Asia y Oceanía, explicó que no «hemos podido contactar» con las jugadoras. «No es algo nuevo, ha sucedido desde que la represión se intensificó en enero y febrero. Estamos muy preocupados y nuestra responsabilidad es hacer todo lo posible para garantizar su seguridad», aseguró Busch, explicando que FIFPRO trabaja con la FIFA, la AFC y el Gobierno australiano para garantizar que las deportistas estén seguras y puedan dar los pasos que decidan sin tutelas de ningún tipo.

Según las últimas informaciones llegadas ayer, de las que se hicieron eco Donald Trump y la oficina de Reza Pahlevi pero que solo la BBC confirma haber recibido de sus fuentes, cinco jugadoras habrían conseguido abandonar la concentración para contactar con la Policía Federal australiana y el Departamento de Interior estaría tramitando ya sus solicitudes de asilo.