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SHELTER: EL PROTECTOR

Más de lo mismo, pero funciona


No creo que haya absolutamente nadie que acuda a ver una película protagonizada por Jason Statham y se lleve un chasco por esperar algo profundo, intelectual o con una puesta en escena memorable. “Shelter: el protector” no se aleja demasiado de la “fórmula Statham”, aunque al menos logra eludir algunos estereotipos, lugares comunes y clichés de los géneros que suele transitar con mayor frecuencia. Es un thriller de acción al más puro estilo Statham -cada cual decidirá si eso es una buena noticia o no-, en el que interpreta a un hombre solitario que debe dejarlo todo para proteger a una niña y, al mismo tiempo, enfrentarse a su oscuro pasado.

En una remota isla de Escocia, un hombre (Statham) vive solo con su perro junto a un faro. Tras rescatar a una niña, desencadena una serie de acontecimientos que los ponen a ambos en peligro. A medida que sus destinos se entrelazan, su misión será protegerla a toda costa mientras se enfrenta a los enemigos de su pasado.

El filme deriva en gran medida de las películas anteriores de Statham, apoyándose en fórmulas ya vistas. Es predecible y está cargado de clichés, pero introduce ciertos elementos -no demasiado desarrollados y, todo sea dicho, bastante superficiales- sobre el control y la vigilancia que lo hacen algo más interesante. «La nueva película de Jason Statham es fantástica. El antídoto perfecto contra la estupidez de Trump», ha escrito Stephen King en la red social Bluesky.

Estamos ante un entretenimiento básico, sin pretensiones y perfectamente consciente de lo que es. No cambiará la historia del cine, ni falta que le hace. Pero si entran sabiendo que van a ver a Statham haciendo de Statham, saldrán razonablemente satisfechos. A veces, eso basta.