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CHARLA DE ANTONIO TURIEL, ANTONIO ARETXABALA Y CARLOS TAIBO

«No volveremos a la normalidad perdida»

Estamos en una situación de no normalidad, debido a que el agotamiento de los recursos ya ha empezado. Y es imposible volver a esa normalidad que conocimos. La guerra de Trump, además, ha acelerado el proceso diez años. Así lo expusieron ayer en el barrio iruindarra de Txantrea Antonio Turiel, Antonio Aretxabala y Carlos Taibo.

Salesianas de Txantrea se llenó para escuchar a Turiel, Aretxabala y Taibo. (Jaizki FONTANEDA | FOKU)

«Nos encontramos en una situación de no normalidad y es imposible volver a la normalidad tal y como la conocíamos». Este mensaje fue difundido ayer por Antonio Turiel, Antonio Aretxabala y Carlos Taibo en el barrio iruindarra de Txantrea en el marco de la gira de charlas que están ofreciendo.

Recordaron que, según la Agencia Internacional de la Energía, ya hemos alcanzado el punto máximo de extracción de petróleo y gas del 80% de los pozos del mundo. Ya no se puede extraer más y ya estamos inmersos en un declive y en una caída de la producción. En EEUU, además, según su Agencia de Energía, se ha dado por primera vez una disminución de la producción de gas desde que comenzó a aplicarse la destructiva técnica del fracking. Se constata la evidencia de que se ha llegado a un agotamiento de los recursos. Hemos pasado ya el peak oil.

La guerra desatada por Donald Trump e Israel atacando a Irán ha adelantado este proceso. Unos diez años, según Turiel. El bloqueo del estrecho de Ormuz afecta al 20% del petróleo que se produce en el mundo -al 40% de lo que se vende-, al 30% del gas, al 30% del azufre necesario para la metalurgia, al 30% de los fertilizantes para la agricultura...

COMO EN 1929

Incluso si la guerra concluyese rápidamente, volver a retomar el flujo de los combustibles costará meses. A juicio de Turiel, los efectos en la economía que se sucederán en los próximos meses, con quiebras financieras, se asemejan a los de la Gran Depresión de 1929.

En este escenario, destacó que la fecha del 30 de abril, dentro de apenas ocho días, es clave, ya que entonces se negociarán los contratos de petróleo para entregar en junio y se conocerán los efectos. Prevé subidas notables de la gasolina en mayo, hasta situarse en precios de tres euros el litro. Comentó que en reuniones del Gobierno español con grandes empresas se está planeando ya cómo gestionar el racionamiento de los combustibles. Los efectos en el Sur Global serán aún más dramáticos, ya que faltarán alimentos y millones de personas morirán de hambre.

SIN ELECTRIFICACIÓN

«En Euskadi se sigue hablando del hidrógeno verde. En Catalunya ya no hablan del hidrógeno verde y en Alemania ya lo consideran no viable excepto para usos concretos», apostilló Turiel.

La generación eléctrica en el Estado español llegó a su tope en 2008 y está descendiendo. «No se ha logrado la electrificación de la economía», constató Aretxabala. La aviación eléctrica es «una batalla perdida» y la electrificación de los buques que transportan desde Asia elementos esenciales para la economía es ínfima.

Turiel insistió en que la generalización del coche eléctrico no parece fácil de que llegue y alertó de que el desarrollo de la inteligencia artificial se basa en una burbuja especulativa de la que prevé una quiebra financiera. Asimismo, anticipó el estallido de nuevas burbujas en los sectores de los combustibles orgánicos, el biogás y la biomasa. «No son rentables, son contaminantes, tienen un alto consumo de agua y solo buscan la subvención», señaló.

«No salen las cuenta de todo esto. Y es algo que se sabe desde hace tiempo», constató.

DECRECER

En un contexto en el que las energías renovables no pueden sustituir al petróleo para mantener el nivel que estamos acostumbrados a consumir, Taibo insistió en la necesidad del decrecimiento ante la evidencia de que en una planeta con recursos finitos es imposible un crecimiento perpetuo. En este sentido, recordó que la huella ecológica del Estado español es de 3.0. Es decir, que se necesita el triple del territorio para mantener el actual nivel de consumo.

Frente a ello, apostó por el impulso de nuevos valores como la recuperación de la vida social, el impulso del ocio creativo frente al basado exclusivamente en el consumismo, el reparto del trabajo -«una vieja aspiración sindical»-, la reducción de infraestructuras, el reforzamiento de la vida local y la sobriedad y la sencillez voluntarias a nivel personal.

Junto a ello, alertó sobre confiar en exceso en que la tecnología pueda resolver los problemas cuando no se sabe de dónde se logrará exactamente la energía que necesita. Y que cada vez es más escasa.