MAY. 10 2026 DE REOJO Disparar con preguntas simples Raimundo FITERO {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} Esperemos que, cuando amanezca en África, el barco haya llegado ya con su cadáver incorrupto y empiece el segundo capítulo de esta travesía interminable y el plan de acción se realice con la luz del día y sin incidencias. Parece un episodio de un asunto médico en alta mar muy focalizado y demasiado recargado de significaciones universales. No sé si son alarmas o precauciones, pero se ha creado una narrativa que impregna casi todo y que no acabará hoy ni mañana, sino que le darán carrete a esta cometa una semana. Mientras tanto asistimos a uno de los ridículos más sonados de una estrategia de poscolonización de la reina de la extrema derecha española, Isabel Díaz Ayuso, que ha tenido que abortar su vacaciones caribeñas y su campaña promocional como lideresa del trumpismo hispánico debido al rechazo social, cultural, histórico y político que generaron sus intervenciones en diversos foros con apreciaciones desquiciadas sobre la invasión española en México que abundan en su ignorancia y la de todo su séquito. No gustaron ni a sus anfitriones de extrema derecha. De todo cuanto se ha escrito y dicho, lo que parece más desgarrador es el trato educado de la presidencia mexicana cuando preguntó de una manera displicente: “¿A qué ha venido?” “¿Quién la ha traído?” Y en esas preguntas está toda la motivación de ese viaje que le puede costar caro a su imagen, porque le colgaron una medalla de latón que costó trescientos mil euros a las madrileñas, más otras subvenciones incontrolables. En la respuesta a las preguntas de la presidenta Sheinbaum está la clave de este ridículo inconmensurable.