GARA Euskal Herriko egunkaria
GAURKOA

Un ajuste de cuentas consentido


El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional señala que los crímenes de lesa humanidad son, entre otros, los actos de exterminio, la persecución de un grupo por motivos políticos, los crímenes de apartheid y otros actos inhumanos que causen graves sufrimientos. Por su parte, la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de las Naciones Unidas estableció en 1948 que los actos de genocidio son aquellos que pretenden, entre otros, el «sometimiento intencional de un grupo a condiciones de existencia que acarreen su destrucción física (total o parcial)» o la «lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo». Tanto los delitos de lesa humanidad como los de genocidio no prescriben.

El denominado Memorando Mallory, base del bloqueo económico, comercial y financiero que Estados Unidos impone a Cuba desde 1962, afirmaba que el imperialismo genocida yanqui debía provocar en la Isla «el desencanto y la insatisfacción [para] que surjan el malestar económico y las dificultades materiales», empleando todos «los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba [mediante] una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno».

En los últimos meses, el régimen imperialista ha continuado sus actos de piratería al asaltar dos petroleros que se dirigían a Cuba. Además, ha impuesto un criminal bloqueo petrolero tras el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro, en otra criminal acción que costó la vida a 32 militares cubanos que cayeron repeliendo la agresión. Ese bloqueo petrolero solo ha sido roto por un único buque ruso, que alivió por unos días la asfixia en la que se encuentra el pueblo cubano. Algunas de las consecuencias son la paralización del transporte de personas y mercancías, así como de los servicios médicos. En torno a 100.000 cirugías han sido suspendidas y casi 30.000 pacientes de cáncer han visto reducidos o interrumpidos sus tratamientos.

Las acciones del imperialismo yanqui son actos de genocidio y son crímenes de lesa humanidad. Entonces, ¿por qué los Estados del mundo dejan a su suerte a otro Estado que los está sufriendo desde hace décadas? Es una pregunta retórica, por supuesto, porque si nadie ha hecho nada, salvo declaraciones vacías, contra el genocidio que sufren los palestinos desde hace décadas a manos del sionismo, contra el abandono del pueblo saharaui o contra las masacres que Occidente patrocina o realiza en África, ¿por qué iban a hacer ahora algo contra el genocidio silencioso que sufre el pueblo cubano a manos del régimen estadounidense?

Lo que sí se está haciendo desde los grandes medios de comunicación es legitimar el discurso del imperialismo genocida yanqui. Divulgan el relato del régimen estadounidense que presenta a un pequeño país como Cuba (estrangulado económicamente durante décadas, sometido a ataques piratas y terroristas, que ha sufrido guerra bacteriológica, una invasión militar y amenazas constantes de nuevas invasiones) como un peligro para la seguridad de quien le ha estado agrediendo durante décadas. ¿Representa Cuba realmente una amenaza para la principal potencia militar, que cuenta, además, con más de 5.000 ojivas nucleares? Nuevamente, nos mean y dicen que está lloviendo.

Además, presentan a Cuba como un Estado fallido, cuando ha estado sometido durante décadas a un sitio económico que haría caer en semanas a cualquier otro pueblo. El bloqueo económico supone para Cuba una sangría de 7.500 millones de dólares al año; en total, el daño económico de casi siete décadas de guerra económica ha supuesto a Cuba unas pérdidas de 2,1 billones de dólares. Por otro lado, vuelven con el mantra de que Cuba es un Estado que patrocina el terrorismo. Es la indecencia elevada a la enésima potencia. Es el régimen criminal estadounidense quien ha ejercido la piratería y el terrorismo contra Cuba, quien ha derrocado gobiernos legítimos, ha organizado golpes de Estado y colaborado activamente con regímenes fascistas y dictaduras militares. Cuba, en cambio, ha ayudado a quienes combatían a aquellos y ahora ha sido abandonada por todos ellos.

Al final, toda la retórica calumniadora del régimen del imperialismo genocida estadounidense busca convertir al oprimido, al agredido, a la víctima en culpable. El mundo ha abandonado a Cuba, al igual que abandonó a Palestina o al Sahara, y el régimen genocida estadounidense está haciendo su mafioso ajuste de cuentas con quien ha osado hacerle frente durante tanto tiempo.