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Interview
TAMARA GARCÍA
Directora del documental “Harri Biguna”

«El talento no tiene nada que ver con el reconocimiento»

“Harri biguna”, serie documental dirigida por Tamara García Iglesias (Lasarte-Oria, 1978), habla del arte vasco contemporáneo desde una mirada feminista. Fue presentada ayer en el Museo de Bellas Artes de Bilbo y ya está disponible en las plataformas Primeran y ETBON.

(Aritz LOIOLA | FOKU)

La serie tiene una vocación pedagógica, no solo en términos artísticos, plásticos y visuales, sino también en el mismo relato que se hace.

Eso es. Cada capítulo se inicia con una niña que lee un texto muy complejo de arte feminista, representando esa cosa de intentar comprender algo muy avanzado y que para comprenderlo tienes que ponerte en la situación de una niña, de niña en cuanto al conocimiento. Queríamos hacer una serie pedagógica para gente que no estaba dedicada al arte. Porque primero, a nivel de Euskal Herria, nos parece muy importante la vinculación que tiene el arte con nuestra identidad. Y después, a través del arte contemporáneo, el arte en general, tú puedes tener unas experiencias vitales muchísimo más amplias. También queríamos trabajar la perspectiva feminista que a todo el equipo nos parecía super importante.

¿Por qué sitúan el relato entre la década de los 60 y los 2000?

Por una cosa muy práctica que era acotar el tiempo. Y otra muy interesante para mí es darme cuenta de que el arte contemporáneo vasco se crea al final de dictadura como resistencia, se forma el artista vasco a nivel identitario en el principio de la democracia y es hasta el día de hoy que llega esa forma identitaria casi intacta. Para poder comprender Euskal Herria y la perspectiva feminista, tienes que entender que, durante el final de la dictadura y principio de la democracia, Euskal Herria tenía una necesidad identitaria muy fuerte. La identidad del artista vasco es serio, profundo, metafísico, tótem. Y viene dado por una necesidad de identidad muy potente. El problema es que seguimos con eso que solucionamos en los 70. Y en esa identidad hay un montón de mujeres que no entran, obviamente. Me encantaría que todo esto se pudiese estudiar en las escuelas. Si ves la serie y piensas que el arte no tiene que ver con una persona, sino con un contexto, ya estoy contenta.

¿Qué dificultades han tenido al documentarse?

Isabel [Baquedano] es una artista tan importante como Oteiza o Chillida, y no está ni por asomo con esa representación en el archivo. La mayor dificultad es acceder a materiales para un lenguaje audiovisual, archivo, entrevistas de esas personas que apenas hay… A la hora de poder ilustrarla y contarla tengo los cuadros y tres libros. Lo más difícil es encontrar dentro de archivos representación o huellas que no sean la propia obra o que no sean catálogos colectivos. O encontrar entrevistas que se han hecho o personas que las han conocido. A partir de los 60 y 80 es mejor, porque puedes hablar con las personas.

En ese sentido, la misma técnica del collage es muy visual. La información también está fraccionada.

El collage era la forma visual que más representaba esta cosa de hacerlo a cachos. También es lo contrario a la especialización, lo sakona, lo del estudio especializado. Es como esta cosa de saber a trozos.

El proceso de legitimación o la calidad artística son conceptos que también tratan. ¿Por qué?

Claro, lo que para mí la teoría feminista ha desarticulado es que calidad, continuidad, esfuerzo y talento tiene que ver con el reconocimiento. No se es talentosa y por eso hay un reconocimiento, eso no va así. Es verdad que a la hora de comunicar queda mucho más bonito y tiene mucho más charming, mucho más aura decir que es el talento creador, la potencia, la cosa esta de morir por el arte… Pues queda mucho más guay, porque todos necesitamos héroes, pero me parece que el feminismo lo que ha venido a decir es que el talento no tiene nada que ver con el reconocimiento. El reconocimiento forma parte del sistema. El talento es una cosa super subjetiva.

¿Y qué ha pasado con las artistas de Ipar Euskal Herria?

Eso es un misterio. Hay muy poca documentación de la zona de Iparralde en cuanto a trabajar. Yo pienso que Francia puede llegar a tener algo, pero hay muy poquita información en Euskal Herria sobre la zona de Iparralde.

¿Qué decisiones han tomado para la gestión lingüística?

En las décadas de los 60 y de los 70 muy pocos sabían euskara, primero por contexto; es decir, no habían tenido la libertad lingüística que nosotros hemos tenido después. Y segundo, muchísima representación de arte contemporáneo no sabe euskara. Tiene una formación de la pera, pero no es capaz para hablar sobre su obra artística en euskara. Lo utiliza de forma vital, como lo uso yo, pero no ha desarrollado un euskara especializado para hablar de la obra en profundidad. Y hay una parte del euskara técnico que no descarga emocionalmente todo lo que uno hace a través de su trabajo.

Todo aquello que nosotros podíamos conservar en euskara lo hemos hecho. Textos en euskara, subtítulos… Y también queríamos evitar esto de la representación. Para mí es super importante que la serie sea en euskara, me parece que es lo que debe ser, pero también entiendo que el contexto no me va a dar toda la cantidad que yo quiero. Hemos tenido que lidiar con conservar y mantener la obra en euskara y respetar el lenguaje en el que se quieran expresar las artistas. Nos hubiese encantado poder entrevistar a todas las personas en euskara.