AUG. 29 2026 PETROHERRIA (Y VI) La memoria de las transiciones energéticas pasadas Mirar a la historia sirve para darse cuenta de que las transiciones energéticas no tienen por qué ser lentas ni seguir pautas previstas. La historiadora económica Mar Rubio, que ve en el despliegue de la solar fotovoltaica una revolución sin parangón, encuentra en el pasado los motivos para el optimismo actual. Un arado de vapor, en un grabado francés del siglo XIX. (BRIDGEMAN IMAGES | AFP) Beñat ZALDUA {{^data.noClicksRemaining}} To read this article sign up for free or subscribe Already registered or subscribed? Sign in SIGN UP TO READ {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} You have run out of clicks Subscribe {{/data.noClicksRemaining}} La humanidad no ha estado nunca aquí, pero esta no va a ser su primera transición energética. En el camino que nos llevó del bosque y la leña al carbón, y de ahí al petróleo, hay mucho que aprender. Para mirar a un complejo presente desde esta perspectiva histórica, el podcast “Petroherria” cierra su primera temporada con la historiadora económica Mar Rubio como invitada. Catedrática de Historia e Instituciones Económicas de la UPNA y especializada en economía energética y ambiental, Rubio es optimista, lo cual, de entrada, ya es de agradecer. Y basa parte de su optimismo en varios aprendizajes de estas transiciones. Por ejemplo, ni tienen por qué ser lentas ni son siempre ordenadas y planificadas. Estudiar el caso de Latinoamérica resultó revelador para Rubio. Explica que la historia de las transiciones energéticas se ha escrito a partir de la experiencia de Gran Bretaña y EEUU, «porque fueron las primeras series de consumo que teníamos». A partir de ahí, pensábamos que todos seguíamos su camino. Pero no. «Cuando empezamos a levantar los datos de las 20 repúblicas latinoamericanas en los siglos XIX y XX, apareció una cosa que no esperábamos. La imagen general es que la transición energética es muy lenta, con 100 años entre el carbón y el petróleo, pero de repente, encontramos que la inmensa mayoría de las repúblicas latinoamericanas hicieron esa transición en medio de la Primera Guerra Mundial». Para 1925, esos países ya tenían como principal fuente de energía el petróleo, rompiendo «el paradigma de esa transición energética lenta y esa idea de la transición ordenada». ¿Cómo y por qué ocurrió? «Porque eran importadores de energía. Importaban tanto el carbón como la maquinaria de Gran Bretaña y la Primera Guerra Mundial hizo imposible ese tránsito por el Atlántico. Entonces apareció un socio comercial diferente, que son los EEUU, que ofrece dos cosas en desarrollo: el petróleo y el motor de combustión». Como tenían un consumo relativamente pequeño, fue «relativamente sencillo hacer esa transición». TRES LECCIONES PARA EL PRESENTE Son tres los aprendizajes que deja esto, según Rubio. El primero es que «las guerras y las crisis comerciales pueden acelerar la transición». Podemos estar ahí ahora mismo. El segundo es que «los países que vienen por detrás no tienen por qué seguir el camino de los países avanzados». Y el tercero, que «tan importante es la fuente de energía como los transformadores, es decir, la tecnología». Traídas estas lecciones al presente, la catedrática asegura que «lo estamos viendo en África». Y pone un dato como ejemplo: el primer país del mundo que ha prohibido la importación de vehículos de combustión es Etiopía. «Creo que África se va a saltar el motor de combustión en los próximos diez años, pero igual que los latinoamericanos o Portugal se saltaron la máquina de vapor». «Ese mensaje hay que ponerlo ahí fuera: el desarrollo de los que vienen detrás no va a ser como el nuestro, las tecnologías que tienen a su disposición son otras y más limpias, y lo van a poder hacer mucho más rápido y con menos energía que nosotros», concluye Rubio. En otro momento de la entrevista, la académica vuelve a esta idea con fuerza. «Si nos preguntamos si, especialmente la fotovoltaica, es distinta a lo visto hasta ahora, la respuesta es que sí». Rubio se resistía a hablar de una nueva revolución industrial, porque no veía «un elemento energético distintivo». Hasta ahora. «Porque la solar fotovoltaica no necesita agua, no necesita una turbina que dé vueltas, es un convertidor cuántico, convierte la energía solar en energía con una eficiencia superior al de las plantas y es, ahora mismo, la tecnología energética de implantación más rápida de la historia». Ah, y ahora llegan las baterías, añade. «Nada, nunca, en la historia, se ha instalado tan deprisa», concluye. AHÍ FUERA NO HAY CARROS DE CABALLO A partir de aquí, la entrevista se convierte en un partido de tenis en el que el conductor, Jon Urzelai, menciona algunas de las principales críticas que se hacen desde diferentes ámbitos a la idea de la transición energética, para que Rubio las vaya desmontando paulatinamente. La entrevista es la más extensa de todo el podcast, por lo que no caben aquí todos los argumentos y sus respuestas, pero veamos algunos ejemplos. Hay quien, como Jean-Baptiste Fressoz, niega la idea misma de transición energética, alegando que las nuevas fuentes de energía no han sustituido a las anteriores, sino que se han ido acumulando. Rubio se queja de que hay muchas simplificaciones en la tesis del francés. «Se queda con una definición muy estrecha de la transición energética, que es la sustitución de fuentes, la más simple, pero lo que cambia es un sistema energético entero». «Históricamente, el uso principal de la energía era calentarnos y cocinar, no tanto producir cosas y mucho menos movernos. Son los servicios energéticos los nos interesan y eso ha cambiado radicalmente. Decir que no ha habido transiciones es no observar que ahí fuera no hay coches de caballos», sentencia Rubio. Añade más razones, como las geográficas. «Efectivamente, 2024 cerró como el año en el que más carbón se quemó en la historia de la humanidad, pero la mitad del carbón que se quema hoy lo quema China, que ha tenido que sacar a 1.400 millones de personas de la pobreza, y el siguiente tercio India, lo que significa que el resto del mundo hemos dejado básicamente de quemar carbón». ¿No hay transiciones aquí?, se pregunta la economista. DE LAS EXTERNALIZACIONES A JEVONS A preguntas de Urzelai, Rubio también subraya que, pese a que la externalización existe, decir que las emisiones bajan en Europa porque ha llevado la mayor parte de su producción a China es simplificar demasiado las cosas. «Esa producción que hemos mandado fuera es hoy más limpia de lo que era hace 50 años», resume Rubio, que apunta que tanto la cantidad de energía utilizada por unidad producida (intensidad energética) como la cantidad de emisiones por unidad producida están declinando a nivel global. A la supuesta paradoja de que la implantación de renovables va a necesitar siempre fuentes de energía fósiles, Rubio contesta que es cierto que las necesita, pero falso que vaya a ser siempre así. «Históricamente, la fuente de energía que existía es la que ha servido para dar el siguiente paso, es innegable: la máquina de vapor con carbón nos ayudó a hacer los agujeros para sacar petróleo, pero hasta donde yo sé, ya no utilizamos máquinas de vapor, y el motor de combustión acabará siendo sustituido», explica Rubio. En la entrevista también aparecen Jevons y su paradoja, según la cual, al crecer la eficiencia de una tecnología, aumenta su uso, lo que acaba haciendo que el consumo energético sea mayor. Rubio confirma que ese efecto existe y pone como ejemplo la iluminación -«se ha abaratado hasta niveles insensatos y ahora hay un problema de sobreiluminación»-, pero señala que esta paradoja tiene sus límites. «No es absoluto, si no, no veríamos ese descenso de la intensidad energética que vemos, esa capacidad de producir más con menos». PROBLEMAS EN LA IMPLANTACIÓN Rubio es navarra, la cuna del sistema eólico en Euskal Herria, en el Estado y, en cierta medida, hasta en Europa, sostiene. Y aunque encuentra motivos más que suficientes para el orgullo, también es tajante al hablar de cómo se están implantando actualmente las renovables sobre el territorio, no solo en Nafarroa. «Es una de mis mayores preocupaciones y es que lo hacemos fatal». No es algo nuevo, «la nuclear también lo hizo fatal y, en su momento, la hidroeléctrica también». «Tenemos esta cosa de que llegamos a las zonas rurales, les decimos que vamos a traer trabajo, expropiamos por el bien público, y si te he visto no me acuerdo, cuando en realidad las renovables deberían ser una oportunidad para el campo». En primer lugar, para la electrificación, porque «el principal coste del mundo agrario es el diésel». Y en segundo lugar, por las compensaciones que debería haber para quien pone el territorio. En este sentido, apunta que «tendría sentido que si tienes una instalación al lado, tu electricidad sea más barata». Es decir, poner fin a la tarifa plana que, en la actualidad y a diferencia de otras tecnologías, hace que la electricidad tenga el mismo precio estés donde estés, lo cual «es una manera de subvencionar a la ciudad desde el campo». «Si no ofrecemos un buen reparto, obvio que se van a oponer, en economía sabemos que los tratos injustos se rechazan siempre, pero seguimos haciendo tratos injustos», concluye la catedrática. Urzelai plantea entonces que, de ser así, ahora mismo, en la Comunidad Autónoma Vasca el precio de la electricidad se encarecería. Rubio contesta veloz: «Habrá que empezar a plantearse que si quieres electricidad barata, la tienes que tener cerca». Las gafas de Lynch: Un montón de gente quiere huir del mensaje colapsista «Yo veo luces en un montón de gente que quiere escapar del mensaje colapsista, que es cerebralmente más sencillo. Veo cada vez a más gente en el posibilismo, hay un camino estrecho hacia un futuro mejor. También veo mucha luz en que es probablemente el momento de la historia en el que más gente está trabajando en tecnologías energéticas en todo el planeta, yo no descarto la posibilidad de un cisne negro, de que aparezcan cosas que nos parecen ahora imposibles. También me da algo de esperanza empezar a ver a gente que hasta ahora había estado como muy de espaldas a las renovables, quiere decir que algo se está haciendo bien y que hay oportunidades para encontrar puntos de acuerdo. Y soy optimista por naturaleza, pero sobre todo por oficio, porque la historia económica nos obliga a mirar a lo mejor y a lo peor de la humanidad, y cuando miro para atrás, he encontrado momentos mucho más oscuros de los que hemos salido». LECCIONES La cronología clásica dice que la transición al petróleo se dio en los años 50, pero Latinoamérica ya había dado el cambio para 1925, tras caer la importación de carbón británico en la Primera Guerra Mundial. «Las guerras y las crisis pueden acelerar la transición», dice Rubio. SOLAR FOTOVOLTAICA Rubio considera que la energía «solar fotovoltaica no necesita agua, no necesita una turbina que dé vueltas, es un convertidor cuántico, convierte la energía solar con una eficiencia superior al de las plantas. Nada, nunca, en la historia se ha instalado tan deprisa».