DEC. 09 2013 CRíTICA: «Mis días felices» Romance en el centro ocupacional para jubilados Mikel INSAUSTI CRÍTICO CINEMATOGRÁFICO La guionista y realizadora Marion Vernoux se ha basado en la novela de Fanny Chesnel «Un jeune fille aux cheveux blancs», para hablar del derecho de las mujeres maduras a disfrutar plenamente de su cuerpo y del amor, porque, como bien indica el título del referente literario, una señora que pinta canas se puede sentir joven como cuando era una chica enamoradiza. Y dicho objetivo de la película, que es lo más difícil, se consigue gracias a la vitalidad de la actriz Fanny Ardant, cuya expresión de felicidad es la misma que exhibía en sus comienzos junto a François Truffaut. Pero la Ardant está poco o mal arropada en «Les beaux jours», drama ligero al que le falta la hondura suficiente para entrar en las verdaderas motivaciones de la protagonista. Todo se fía a la inversión de términos con respecto a la temática tradicional del adulterio, donde suele ser el hombre quien engaña dentro de la pareja con amantes más jóvenes que él. Sin embargo, más allá de la contestación que supone ver a una mujer recién jubilada en los brazos de alguien que por edad podría ser su hijo, el desarrollo del romance en sí resulta de lo más convencional y falto de cualquier efecto transgresor frente a los roles sexuales establecidos por la institución familiar burguesa. No lo digo solo porque al final ella vuelva con su marido, sino por la superficialidad con que es tratada su aventura, como si no hubiera sido otra cosa que una llamada, un toque de atención similar al que da una adolescente a sus padres. El argumento así lo deja entrever, debido a que ella se aburre en el centro ocupacional donde ha sido inscrita por sus hijas. No le interesan los cursos que allí se imparten, hasta que va a clases de informática a raíz de sufrir un problema en casa con el ordenador. El entretenimiento empieza a ser completo cuando se siente atraída por el joven profesor, dando paso a una relación que no oculta, y que en cierta forma la libera de su rutina doméstica. Ella y el resto de pensionistas encuentran un acto de rebeldía, por ejemplo, en bañarse desnudos.