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Duele, pero menos

Los colchoneros fueron un hueso demasiado duro de roer para los bilbainos, quienes a pesar de ponerse por delante en el marcador nunca pudieron con un Atlético que hizo su partido y se llevó una victoria justa.


ATHLETIC 1

ATLETICO 2

De entre las reglas no escritas del fútbol callejero hay una que dice que si llegan los mayores para jugar hay que abandonar el campo, no sin antes quejarse. El partido de anoche en San Mamés se asemejó mucho a eso. Un Atlético hecho y derecho, y que por algo es líder, llegó a San Mamés para apartar de allí a un Athletic un tanto blandito pero sobre todo muy desacertado. No sucedió lo que no hubiera sucedido antes en los choques previos entre ambos esta campaña, aunque ayer los leones fueron quizá algo menos fieros, más impotentes, menos mayores. Derrota que no extrañó a nadie porque el Atlético, sobre todo ellos, no se salieron del guión que llevan escribiendo ya bastante tiempo y que a este Athletic tanto y tanto se le atraganta. Derrota que duele pero no tanto porque el Sevilla sigue estando a seis puntos gracias al capote que nos echó el Celta y a la espera de que el vecino navarro haga hoy lo propio y dé buena cuenta del otro vecino, el guipuzcoano. Dejarse tres puntos en casa ante los colchoneros entraba dentro de la lógica, incluso de la estadística, esa que si el Athletic alcanza la Champions dará igual. Por eso, lo único positivo es que queda una jornada menos, tan solo siete, y asegurar esa ansiada cuarta plaza puede estar a solo tres victorias. Tres. De ahí que este tropiezo deba quedarse solo en eso siempre que a Levante se vaya con la ambición de los tres puntos y se consigan traer. Servirá para ahuyentar fantasmas inevitables y de paso apuntalar la fe en este equipo. Porque aquí, al igual que en el fútbol callejero, aunque el partido vaya 20-0 este se decide por aquello de `el que meta, gana'. Y parece que hasta el pitido final, va a ser verdad que quizá no se resuelva nada.

Pero derrotas merecidas o esperadas al margen, lo que es innegable es que el juego de este Athletic no está de dulce. Ayer, incluso fue el partido en San Mamés esta temporada en que menos veces remató entre los tres palos, solo en dos ocasiones, aunque es verdad que enfrente estaba una roca colchonera, impenetrable por banda y un embudo muy entrecho por dentro. Además del espejismo del gol de Muniain al minuto 6 de juego, en la primera parte cabe solo reseñar el tímido cabezazo de Susaeta por encima de Courtois que se fue fuera; un disparo al cielo de De Marcos y el cabezazo con sabor a gol de Aduriz que sacó milagrosamante Courtois, fue todo el bagaje ofensivo de la segunda mitad. Eso y el penalti no sancionado sobre Toquero cuando se aprestaba a rematar dentro del área pequeña. Insuficiente pólvora.

Tampoco el Atlético hizo un gran alarde, pero anotó dos, uno en cada tiempo, y Diego Costa, una auténtica pesadilla que retrató a San José en cada carrera y a Laporte en cada combate, pudo haber firmado alguno más, porque por hasta tres veces se plantó ante Iraizoz sin rematar la faena. No importaba, ya estaba allí Koke para hacerlo. El Atlético solo tenía que esperar el fallo local o robar un balón que lanzar en largo. Sucedió lo primero, tras pérdida garrafal de Iturraspe, de esas que tanto le castigan, y el brasileño, a la tercera, no perdonó. Era el minuto 22.

El Atlético apuntilla

El empate heló los ánimos de un Athletic impotente e inoperante que echó de menos a Herrera pero en su mejor versión. Y los congeló cuando al inicio de la segunda mitad Diego Costa avisó otra vez solo ante Iraizoz y un Atlético que apretó en pos del segundo gol, lo logró en una jugada en la que la defensa bilbaina no acertó a sacar el balón que rondaba su área. Con el 1-2 el partido se había anestesiado siempre dominado por los colchoneros. Los de Valverde apenas se metieron en el partido ya avanzado ese segundo tiempo, sobre todo a raiz de la entrada de Toquero, que fue objeto de un penalti claro por empujón -también lo pareció una barrida de Laporte sobre Diego Costa- y ese cabezazo de Aduriz a pase suyo que Courtois salvó a córner. Salió vivo de ese arreón local el Atlético y Diego Costa ahondó en la herida rojiblanca con otra cabalgada que terminó en roja de Laporte, por segunda amarilla. Ahí se terminó el choque. Con la expulsión de del de Agen a falta de cinco minutos del final se fueron todas las esperanzas, porque si dejas para mañana lo que no has hecho hoy... malo. Y el Athletic había sido incapaz de hacer sus deberes hasta entonces.

Lo cierto es que no bubo peros. El Atlético, al final, fue superior, como en los anteriores encuentros. Un equipo con mucho oficio, que no desmaya, no se resquebraja, fiel a las consignas de su técnico, que sabe parar el ritmo de los partidos cuando le conviene, que va duro a la pelota y casi siempre sale indemne y sin cartulinas, que espera como una fiera agazapada a que su presa cometa un error. Y enfrente estuvo un Athletic demasiado previsible, maniatado, un tanto deslavazado, pero que a día de hoy, a falta de siete jornadas, mantiene intactas sus aspiraciones, aunque sea gracias al Celta. Una derrota que solo puede darse por digerible si se gana en Levante.

Valverde reconoce la «diferencia de fortaleza»

Ernesto Valverde reconoció la «diferencia de fortaleza» entre su equipo y el Atlético en un partido en el que, después de haberlo «intentado», el rival fue «más fuerte» para llevarse la victoria. «No podemos decir nada. Lo hemos intentado, pero en las disputas han demostrado que han sido más fuertes que nosotros. Hemos hecho un gran esfuerzo para ponernos por delante, el empate ha sido en un error nuestro y luego en el juego al espacio no hemos podido parar a Costa», resumió.

El técnico del Athletic comentó además que el Atlético «tiene muchas posibilidades de ganar» el título de Liga si mantiene su nivel de juego y añadió que «en cierta medida está bien que sea una alternativa» al Barcelona y Real Madrid y que de esta manera «se abra un poco el abanico» de candidatos. «Que estén disputando el título es ya un éxito para ellos. Al final, que lo gane el que lo tenga que ganar, ahí no tengo ninguna preferencia», dijo.

Por otro lado, en relación a su equipo, Valverde aseguró que confía en jugadores como Albizua o Etxeita para cubrir ante el Levante las bajas que se han acumulado en el centro de la defensa con las lesiones de Gurpegi y Ekiza, y la sanción de Laporte, expulsado ayer. Y también desveló que Ibai Gómez, que hace unas cinco semanas tuvo una lesión muscular de la que estaba ya casi recuperado, ha sufrido «una pequeña recaída», aunque intentó quitarle trascendencia. «No es nada alarmante, le retrasará un poco la reaparición, nada más», aclaró al respecto el entrenador. GARA