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JO PUNTUA

Halloween


Hay que ver la de daños que produce la televisión en las meninges de gente débil de entendimiento. En las mías sin ir más lejos. En un telediario, es decir, un noticiario televisado de esos que te ponen al día de lo importante, hablan de Halloween en el del medio día (lo de la noche de difuntos pero decorada con cucurbitáceas predominantemente de color anaranjado con velas dentro y niños vestidos de gilipollas carentes de imaginación) y, por si alguien no se había enterado de la noticia lo repiten en el de la noche, las mismas calabazas, los mismos niños disfrazados, cuando unos golpes en la puerta dan al traste con mi trance meditativo de sofá. La abro y descubro a la lenguaraz jueza Ángela Murillo sin toga y con escoba y a los virreyes de Navarra y Vascongadas, la agraciada Carmen Alba con los colmillos ensangrentados y el más que despierto Carlos Urquijo con su cabeza en la mano y los ojicos haciendo txiribitas gritándome al unísono la disyuntiva de «cárcel o multa» en el lugar donde debía figurar la de «truco o trato». Como zombis posesos, no paraban de gritar una y otra vez la misma letanía exigiendo respuesta ¿Cárcel o multa? ¿Cárcel o multa? ¡Cárcel o multa!... Desperté entre sudores a los pies del sofá. Había sido un sueño.

¿O no? Recordé a los arrantzales barbudos de la bicrucífera, a los tartalaris de merengue justiciero, a huelguistas, a organizadores de fiestas populares, a los defensores de los derechos humanos, a los solidarios con los desahuciados, a las mujeres feministas y a los cientos y cientos de personas cuya autonomía moral les hace oponerse activamente a la injusticia en todas sus formas y, por lo tanto, al Poder y a su servidumbre siendo por ello multados y amenazados con cárcel, penurias y encarcelados. Es la democracia española, unos roban y otros son los encarcelados. Menos aburrida y más original. Y aún más con la promulgación de la nueva Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza) para delicia de la piara de caínes sempiternos que pueblan las instituciones españolas.

Así que ante el dilema de truco o trato, cárcel o multa, este Día de Difuntos no estaría de más un esfuerzo para enterrar a los cadáveres políticos que rezuman resentimiento junto con el resto de cadáveres y acudir junto con los vivos el próximo día 8 a la manifestación de Iruñea por los 28 jóvenes a los que quieren condenar por su apuesta por la vida.