FEB. 10 2015 Sam Smith se llevó cuatro premios Grammy a casa Sam Smith llenó de sensibilidad la 57 edición de los Grammy, los premios más relevantes de la industrial musical, con cuatro galardones, incluidos el de mejor canción y mejor grabación del año, aunque Beck se llevó el gato al agua con el título de mejor álbum del año. Antonio MARTIN (Efe) LOS ANGELES «Es la mejor noche de mi vida», afirmó emocionado el londinense de 22 años sobre el escenario del Staples Center de Los Ángeles. «Quiero dar las gracias a la persona de la que me enamoré. Gracias por romperme el corazón el año pasado porque me has conseguido cuatro Grammys», añadió el artista en alusión al hombre que inspiró su célebre canción «Stay With Me». Smith fue el rey de la gala con sus trofeos al mejor nuevo artista, a la mejor canción del año, a la mejor grabación del año (ambos por «Stay With Me») y al mejor álbum pop vocal, por «In the Lonely Hour». También salieron victoriosos Beyoncé y Pharrell Williams, con tres gramófonos cada uno. La diva tejana puso su sello en los campos de mejor actuación R&B y mejor canción de R&B, ambos por «Drunk in Love», y mejor sonido surround en un álbum («Beyoncé»), mientras que Williams se impuso en las categorías de mejor actuación pop individual, mejor vídeo (ambas por «Happy») y mejor álbum urbano contemporáneo (-Girl-). Sin duda la gran sorpresa fue el éxito de Beck, triunfador inesperado en la categoría reina, la de mejor álbum del año, con «Morning Phase», un trabajo que también el deparó la victoria como mejor disco de rock. «Hicimos este disco en mi casa principalmente, así que querría dar las gracias a mis hijos por permanecer despiertos más tiempo de lo habitual», manifestó el californiano de 44 años. Fue tan inesperado su nombramiento que hasta Kanye West, en tono de broma, hizo amago de subir al escenario en señal de protesta, como hiciera en su momento con Taylor Swift en la gala de los «Video Music Awards» de MTV en 2009. Las cosas comenzaron fuertes con la irrupción en el escenario de AC/DC («Rock or Burst» y «Highway to Hell») en su primera aparición en los Grammy en 32 años, con su antiguo batería Chris Slade de nuevo en la formación y el público luciendo sus célebres cuernos rojos. Más adelante fue el turno para Ariana Grande, Tom Jones y Jessie J, Miranda Lambert , Kanye West, Madonna, Ed Sheeran, Jeff Lynne's ELO y Adam Levine y Gwen Stefani. Después llegaron Hozier y Annie Lennox y Pharrell Williams, Katy Perry, Tony Bennett y Lady Gaga), Usher, Eric Church, Brandy Clark y Dwight Yoakam y el trío formado por Rihanna, Kanye West y Paul McCartney. Por último aparecieron Sam Smith y Mary J. Blige, Juanes, Sia, Beck y Chris Martin, Beyoncé y, por último, John Legend y Common. Rubén Blades se llevó la estatuilla al mejor álbum pop latino por «Tangos» y Calle 13 la de mejor álbum latino de música rock, urbana o alternativa, por «Multiviral». Carlos Vives puso su firma al mejor álbum latino de música tropical, con «Más + corazón profundo», y Vicente Fernández ganó el premio al mejor álbum de música regional mexicana por «Mano a mano: tangos a la manera de Vicente Fernández». El galardón al mejor álbum latino de jazz fue para Arturo O'Farrill & The Afro Latin Jazz Orchestra por «The Offense of the Drum». La ceremonia, presentada por el rapero LL Cool J, dejó para el recuerdo una espectacular escenografía taurina a cargo de Madonna, increíblemente ágil a sus 56 años, y los discursos de Prince -«los discos aún importan, como los libros y las vidas de los afroamericanos»- y el presidente de EE.UU. Barack Obama. El mandatario apareció en un vídeo en el que envió un mensaje contra la violencia de género.