JUN. 12 2015 Ahern: «No veo otra solución que la comisión de desarme» Alberto PRADILLA PARÍS «Las armas crean un dilema, porque nadie quiere hacerse cargo. Pero sin la participación de los estados no se puede hacer un desarme. No entiendo la situación». Raymond Kendall, secretario honorífico de Interpol, abordaba la tercera pata de las discusiones de ayer: el decomiso de las armas. Junto a la situación de los presos y el reconocimiento de todas las víctimas, esta era una de las piedras angulares de las intervenciones. Tanto en el caso de los represaliados como en el de las armas, todos los ponentes coincidieron en que la falta de compromiso de Madrid y París dificulta los avances. Más claro fue Bertie Ahern, quien puso como ejemplo el caso de un político tory que le planteaba, a mediados de los años 90, que sabía que era imposible que el IRA entregase todo el arsenal, así que solo pedía «una bala». Un proyectil que, como indicó el exprimer ministro irlandés, también implicaba «la rendición». «Eso no va a ocurrir», le respondió en aquel momento, y quiso aplicarlo a la situación actual en Euskal Herria. «Entonces, lo que hicimos fue poner en marcha una comisión internacional», remarcó. «Esa es la solución y no creo que haya otra», argumentó el ex primer ministro irlandés, considerando que no se va a visualizar una entrega de armamento sino más bien su destrucción. Para ello, hizo hincapié en que resulta necesario que «la gente que tiene el poder» tome decisiones valientes. «Llevamos ya cuatro años», recordó el exlíder de Fianna Fáil, en referencia a la Conferencia de Aiete, donde él mismo leyó la declaración. «Y espero que dentro de cuatro años podamos ver acuerdos firmados e implementándose», afirmó. Sin énfasis a ETA ni Biarritz Como indicó Max Brisson (UMP), en la declaración final efectivamente existe un emplazamiento a ETA para proseguir con su desarme. Sin embargo, al contrario de lo que ocurrió hace cuatro años, esta vez no hubo especial énfasis en señalar a la organización armada. Resulta evidente que esta ya ha dejado clara su voluntad de avanzar en esa dirección y, sin embargo, ni París ni Madrid han dado acuse de recibo. Quizás por la cortesía que obliga este tipo de eventos, que también buscan influir positivamente en la decisión de los estados, tampoco hubo menciones expresas a las detenciones de hace una semana en Biarritz, criticadas por ETA por «dificultar el desarme definitivo».