JUN. 12 2015 CRÍTICA «Insidious: Capítulo 3» La anciana medium y sus ayudantes toman la serie Mikel INSAUSTI Cabía esperar un bajón en la franquicia terrorífica de “Insidious” al dejar James Wan la dirección, por lo que solo cabe confirmar que esta tercera entrega intenta compensar la pérdida de creatividad con un refuerzo de la estrategia comercial a seguir. No hay película en la que el productor Jason Blum salga perdiendo, gracias a su cicatera política consistente en arriesgar el mínimo para ganar el máximo. La continuidad queda más que asegurada al ponerse al frente el hasta ahora guionista, y directo colaborador del cineasta malayo, Leigh Whanell, que tambíen actúa para prolongar su presencia y aportar el personal toque friki. Leigh Whanell no se atreve a hacer nada nuevo con la cámara, como debutante que es, limitándose a repetir los sustos visuales aprendidos de su maestro. La falta de sorpresas y el reiterativo esquema escénico, sobre todo en las nada imaginativas secuencias oníricas, obligan a Whanell a tirar de recursos de guion, que es lo que mejor domina. Y por eso acentúa el carácter de «precuela» que quiere dar a “Insidious: Capítulo 3”, para así tener margen argumental suficiente para poder iniciar un nuevo cliclo temático sobre el contacto sobrenatural con el más allá. Y ahí es donde recurre al personaje de la anciana médium Elise Rainer, que pasa a ser la verdadera protagonista de la saga, aunque de forma velada y hasta oculta. De cara al público adolescente, cómo no, se presenta como protagonista a la nueva joven víctima del acoso por parte de espíritus malignos, pero su actitud no deja de ser pasiva. Detrás de esa fachada está la verdadera interpretación estelar de la veterana Linn Shaye, que sabe mantener una actitud seria e inmutable ante los sucesos más granguiñolescos. El contrapunto humorístico lo ponen la pareja de parpasicólogos, a la cual se une definitivamente de cara a la investigación de futuros casos, una vez superados pasados traumas.