El 87% de la ciudadanía vasca cree en la igualdad de derechos
Una encuesta sobre diversidad identitaria encargada por la Diputación de Gipuzkoa revela que una inmensa mayoría de la sociedad vasca considera que todos los habitantes de este país deberían tener los mismos derechos y obligaciones, con independencia de que sean personas migrantes o hayan nacido aquí. El estudio muestra una ciudadanía que en términos generales no es racista, aunque desde el Ejecutivo foral advierten de que hay que seguir trabajando.
El 86,9% de los vascos y vascas considera que todos los residentes en Euskal Herria, incluidas las personas migrantes, «deberían tener los mismos derechos y deberes», según un estudio sobre la «Diversidad identitaria de la población vasca» encargado por la Diputación de Gipuzkoa. La directora de Migración y Diversidad, Itziar Pildain, dio a conocer ayer las principales conclusiones de esta encuesta, realizada por Aztiker a 2.014 personas mayores de 18 años residentes en el conjunto del país.
Los resultados de este sondeo revelan que la actitud «más abierta» hacia los inmigrantes se da entre los jóvenes de Ipar Euskal Herria, así como entre las personas que llevan menos de quince años viviendo en territorio vasco, los estudiantes, los trabajadores por cuenta propia, los simpatizantes de la izquierda y «en grado aún mayor» entre los votantes de EH Bildu.
La encuesta también pone de manifiesto que la mayoría de la ciudadanía vasca, un 89,7%, «muestra deseo de seguir viviendo en Euskal Herria», y que al menos del 52,6% de los encuestados «tiene un vínculo familiar con algún lugar situado fuera» de este país.
Por otra parte, los requisitos más citados por las personas encuestadas como necesarios para obtener la ciudadanía son: «haber residido en el territorio durante un tiempo determinado» (79,4%) y «trabajar aquí» (74,7%), aunque también se mencionan en menor medida «haber nacido en el territorio» (44,1%), hablar euskara (38,9%) o «tener antepasados vascos» (33,1 %).
La sociedad vasca no es racista
La encuesta indica asimismo que el 72,8% de las vascas y vascos son nacidos en Euskal Herria, que el 27,2% lo ha hecho fuera y que la mayoría de estos últimos lo han hecho en el Estado español, Ecuador, Colombia, Rumanía y la República Dominicana, con una tendencia a la diversidad que «continuará aumentando en el futuro».
Tras dar a conocer este documento, Pildain valoró que «la sociedad vasca no es racista», aunque apostilló que eso no significa «que no exista una actitud xenófoba», ya que «hay una tendencia grande en Europa de incremento del racismo y aquí también se da esa tendencia». No obstante, insistió en que «en general» los vascos «tienen una actitud positiva hacia la diversidad y una manera abierta de entender la identidad».
Pese a ello, apostilló que las instituciones no pueden quedarse «dormidas» y deben «seguir haciendo un trabajo de sensibilización, tendiendo puentes y creando una cultura de la diversidad», y lamentó que «muchos responsables institucionales» vayan «por detrás de la ciudadanía y a veces en la dirección contraria», para para criticar a continuación, sin citarlas expresamente, las declaraciones del alcalde de Gasteiz, Javier Maroto, sobre los inmigrantes y las ayudas sociales, que calificó de «inaceptables».