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LA OPOSICIÓN PIERDE LAS PARLAMENTARIAS TRES MESES ANTES DE QUE ABRAN LAS URNAS

La crisis por la emisión televisada de un vídeo comprometedor para el líder opositor Mijail Kasyanov y las maniobras de este último para evitar unas primarias han hecho saltar por los aires la ilusión de unidad de la oposición tras la muerte de Boris Nemtsov.


La oposición en Rusia es extremadamente difícil si no juegas según las estrictas y discrecionales reglas que marca el Kremlin. Pero esta vez ha implosionado antes de presentar batalla en la Duma a los partidos del sistema. A tres meses de las elecciones ya se pueden predecir unos resultados similares a los de hace cinco años.

Las razones del fracaso de la oposición son varias y van desde su escaso apoyo popular hasta las luchas internas, a lo que se ha sumado esta vez un suceso que ha provocado que la ilusión de unidad tras la muerte del opositor Boris Nemtsov se haya desvanecido. El 1 de abril, el canal de televisión ruso NTV, el más sensacionalista de los canales de cobertura nacional, mostraba un vídeo con cámara oculta en el que el protagonista era Mijail Kasyanov, el líder del Parnas. En él compartía protagonismo junto a Natalia Pelevina, una activista de su partido, en explícitas escenas de cama.

Más allá de la vulgaridad de la filtración y de las sospechas de que podría haberlo grabado la propia Pelevina con intención de utilizarlo en el futuro, su filtración y emisión en un canal de ámbito estatal apunta a los servicios de seguridad rusos. No es la primera vez, ni seguramente será la última, que ocurre algo así en Rusia. Y es que lo que más llamó la atención fue la conversación que mantuvieron los dos amantes.

Kasyanov y Pelevina se dedicaron a criticar a otros líderes opositores como Aleksei Navalniy o Ilya Yashin, y a discutir sobre las maneras de mantener ellos el control. Enardecido, Kasyanov prometía poner todo el partido a los pies de Pelevina. Como explicó Ilya Yashin a GARA, «son conversaciones de ámbito privado y sacadas de contexto, a todos nos han ocurrido filtraciones similares (...) El problema ha sido la reacción de Kasyanov a raíz de la filtración», añadió.

Tras la difusión del vídeo, algunos opositores como Navalniy o el propio Yashin exigieron a Kasyanov que se expusiera a unas primarias en el partido para ser candidato. La reacción de este último fue aceptar la celebración de unas primarias, pero con la garantía de que sería el elegido para ser cabeza de lista. Una conversación privada que desvela el concepto que tiene Kasyanov de la democracia.

Su reacción acabó con cualquier atisbo de unidad opositora. En palabras de Yashin, «si accediéramos a unas primarias amañadas no nos diferenciaríamos de Putin y los que le rodean». Algunas voces exigen abiertamente la dimisión de Kasyanov, otras que no se adueñe de la herencia de Nemtsov.

Y es que Boris Nemtsov dejó como legado la posibilidad de que Parnas pueda participar en las elecciones a la Duma, ya que, según la legislación, un partido puede sortear la farragosa burocracia electoral para registrarse de cara a las elecciones si tiene al menos un diputado regional electo en sus filas. En Parnas ese era Nemtsov, por la Duma regional de Yaroslavl. Para las siguientes elecciones a la Duma, en 2021, Parnas tendrá que volver a luchar con la burocracia. Y esa es una batalla normalmente perdida de antemano los partidos opositores.

Otra filtración comprometedora

Como colofón, las primarias que celebró Parnas en mayo para la elección de sus candidatos –menos el líder– estuvieron manchadas por la filtración masiva en las redes de los datos de los que votaron. Puede ser otra maniobra más de los servicios de seguridad, pero las voces críticas se han vuelto a pronunciar para exigir responsabilidades y señalar a Kasyanov como responsable.

La Duma rusa la componen 450 diputados, de los que la mitad se eligen por una lista electoral única, y la otra mitad por el sistema mayoritario en cada circunscripción. La oposición no lo iba a tener fácil para superar el 5% de votos necesario para entrar en la Duma por lista y suspira por conseguir algún diputado por el sistema mayoritario.

Aun así, la oposición no pierde las esperanzas de cara al futuro. El Kremlin ha cambiado al responsable máximo de la Comisión Electoral Central, colocando a Ella Pamfilova en sustitución de Evgeniy Churov, a quien los opositores bautizaron como «el mago» por su capacidad de alterar, según ellos, las cifras a favor de los intereses del Gobierno. Pamfilova ocupó el cargo de máxima responsable de Derechos Humanos en la Federación Rusa. Representa la cara amable del funcionariado ruso, y ya ha lanzado el primer guiño a los opositores al paralizar las elecciones locales en el municipio de Barvija, a las que Navalniy presentó a un grupo de sus activistas y que registraron muchas irregularidades.

Con todo, los mayores problemas de la oposición rusa no son la burocracia estatal ni la desunión interna, sino el alto y sostenido índice de popularidad de las autoridades. Yashin lo atribuye a un control estricto de los medios de comunicación y a una estudiada estrategia belicista que explota el patriotismo ruso (anexión de Crimea, el apoyo oficioso a las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk y, actualmente, la intervención rusa en Siria).

Nadie sabe cuánto tiempo se mantendrá ese 80% de índice de aprobación de la gestión del presidente Putin, pero tampoco ayuda el escaso interés general de los rusos hacia la política. Según las últimas encuestas, solo un 44% de los rusos tiene intención firme de ir a votar en setiembre, un 26% se muestra indeciso y otro tanto dice que no votará. Este desinterés junto al hundimiento de la oposición no parlamentaria y el férreo control mediático, garantizan un futuro sin sobresalto alguno al Kremlin.