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Otros 2,1 millones en la última semana elevan a casi 41 millones los despidos en EEUU

El número de personas que han pedido el subsidio de desempleo en Estados Unidos roza ya los 41 millones, un nivel no visto desde la Gran Depresión, después de que 2,12 millones de personas más lo solicitaran la semana pasada. A la vez, el PIB de la principal economía mundial se ha desplomado un 5% en el primer trimestre.

Un hombre pasa ante una peluquería que prepara su apertura en Arlington, Virginia. (Olivier DOULIERY/AFP)

Más de 2,12 millones de personas solicitaron la semana pasada el subsidio por desempleo en Estados Unidos, con lo que suman 40,76 millones las peticiones en dos meses bajo la pandemia de covid-19, cifras no vistas desde la Gran Depresión.

Según los datos del Departamento de Trabajo, la cifra semanal ha descendido a medida que más estados permiten la reapertura de negocios, ya que la semana anterior se habían recibido 2,43 millones de solicitudes.

El promedio de solicitudes en cuatro semanas, una cifra que compensa las variaciones semanales, bajó a 2,6 millones, comparado con la media de 3 millones de la semana anterior.

En la semana que concluyó el 21 de marzo y cuando la pandemia empezó a vapulear el mercado laboral estadounidense, la cifra de peticiones de subsidio por desempleo dio un salto a 3,3 millones de trabajadores, y la semana siguiente se duplicó y alcanzó su mayor cifra, con 6,9 millones de trámites.

El informe del Departamento de Trabajo indica hoy que en la semana que concluyó el 16 de mayo había 21,05 millones de personas que percibían el subsidio convencional por desempleo, comparado con 25 millones de personas en la semana anterior.

Subsidios por encima de los salarios

A estas alturas, dos tercios de las personas en la fuerza laboral de la mayor economía del mundo reciben en subsidios por desempleo más dinero que lo que cobraban en sus sueldos debido, en gran medida, a los 600 dólares semanales adicionales provistos por la ley de estímulo de 2,3 billones de dólares aprobada en marzo.

Este suplemento terminará a fin de julio si el Senado, con mayoría republicana, no aprueba y el presidente Donald Trump no promulga un segundo paquete de estímulo por 3 billones de dólares, aprobado por la Cámara de Representantes, con mayoría demócrata, y que extiende el pago adicional hasta enero de 2021.

Un factor que puede demorar el retorno de los trabajadores a los empleos, especialmente al aproximarse el verano, es la escasez de guarderías y la cancelación de los campamentos de verano, que impiden que algunos padres y madres vuelvan a sus ocupaciones aún si las empresas reabren sus puertas.

El PIB se desploma un 5%

En paralelo a la pérdida de empleos, el Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos ha experimentado una contracción anual del 5% en el primer trimestre del año como consecuencia del impacto de la pandemia, frente al crecimiento del 2,1% observado en el trimestre inmediatamente precedente.

La Oficina de Análisis Económico del Gobierno (BEA ha revisado a la baja la lectura publicada por el organismo hace un mes, cuando estimó que el PIB había descendido un 4,8% –dos décimas menos–.

La Oficina ha vuelto a advertir de que los efectos económicos completos de la pandemia no se pueden cuantificar, ya que los datos en los que se basa todavía están incompletas y tardarán en actualizarse.

Además, el impacto completo de la crisis del covid-19 solo comenzó a notarse en el país a partir de la tercera semana de marzo, por lo que la caída aún puede ser mayor.

La economía estadounidense no experimentaba una contracción tan severa desde el cuarto trimestre de 2008, en plena crisis, cuando el PIB del país observó una caída del 8,4%. Asimismo, se trata de la primera contracción de la economía desde el primer trimestre de 2014.

Menos gasto de hogares y de empresas

Prácticamente todos los componentes del PIB registraron datos negativos en el primer trimestre. El gasto de los hogares se contrajo un 6,8%, frente al incremento del 1,8% del cuarto trimestre (la peor lectura del dato desde el segundo trimestre de 1980); el gasto en bienes duraderos se desplomó un 13,2%, mientras que en servicios descendió un 9,7%.

La inversión de las empresas sufrió una caída mayor de la esperada, hasta situarse en -10,5%, lo que supone el peor dato registrado desde el segundo trimestre de 2009, con una tendencia a la baja previa a la crisis sanitaria.

Asimismo, la Oficina ha desglosado que los ingresos personales disponibles de los estadounidenses se elevaron un 2,2%, en el trimestre, lo que supone el peor dato desde 2016.