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Alain Cocq, el paciente que quería dejarse morir, renuncia por «sufrimientos insportables»

Alain Cocq, el paciente con una enfermedad incurable que había decidido buscar una muerte digna dejando de alimentarse y su tratamiento, ha abandonado por segunda vez su intento debido a los «sufrimientos insoportables» que ha padecido y a que el hospital no le ha garantizado su demanda de una sedación profunda y continua.

Alain Cocq padece desde hace 34 años una enfermedad degenerativa. (Philippe DESMAZES/AFP)

Alain Cocq, el francés que sufre una enfermedad incurable y había iniciado un segundo intento para dejarse morir sin comer y sin tratamiento médico, ha renunciado este viernes debido a los sufrimientos que padecía.

«Ha parado. Los sufrimientos eran demasiado insoportables», ha señalado el presidente de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente (ADMD), Jean Luc Romero-Michel, quien recibió un mensaje del enfermo, que había sido hospitalizado.

«Mi estado de salud degrada rápidamente», ha indicado Cocq a AFP, precisando que ha regresado a su casa en Dijon en una cama medicalizada.

Cocq, de 57 años, vivió la misma experiencia que cuando inició su primer intento, el 4 septiembre pasado, para dejarse morir al dejar de comer, de beber y de recibir tratamiento médico, excepto para combatir los fuertes dolores que padece.

Sin embargo, cinco días después abandonó su intento, según Romero-Michel porque no se respetó su deseo de que no se le medicara contra el dolor.

François Lambert, abogado de la asociación «artículo 10», ha explicado que aunque pidiera su hospitalización, eso no significaba que «quisiera vivir» sino que quería «beneficiarse de una sedación profunda y continua» , hasta la muerte.

«Pero el hospital no le ofreció una sedación profunda», ha señalado Lambert. Al sufrir de una «conciencia alterada», Cocq tampoco estaba en condiciones de pedirla.

Intentarlo en Suiza

«Han incumplido mis indicaciones». ha protestado Cocq. «El médico no quiere que dar la palabra a los pacientes», ha añadido, señalando que tiene la intención de trasladarse a Suiza donde está autorizado el suicidio asistido.

Este hombre sufre desde hace 34 años una enfermedad incurable que le mantiene postrado en una cama medicalizada, a la que hoy volvió tras una breve hospitalización en la que, de nuevo, no volvió a conseguir su objetivo de ser puesto en una sedación profunda.

La primera vez intentó retransmitir el proceso en directo a través de la red social Facebook, pero la red social estadounidense le bloqueó la difusión alegando que aunque respetaba su decisión de «querer llamar la atención sobre una cuestión compleja», sus reglas «no permiten mostrar tentativas de suicidio».

El Estado francés no permite la eutanasia y en los últimos años ha vivido varios casos sonados de pacientes incurables y con elevado nivel de sufrimiento que pedían a la clase político un cambio de la legislación, aunque por ahora sin éxito.