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Intensidad, fútbol, emociones, polémica y empate en el derbi vasco de San Mamés (1-1)

Guedes puso por delante a los donostiarras con auténtico misil, la Real tuvo cerca el segundo para doblar la ventaja. No lo hizo y dejó con vida al Athletic. Brais Méndez vio la roja a diez minutos del final y Galarreta puso la magia para empatar el derbi vasco.

Álex Berenguer lucha por un balón entre Carlos Soler y Sergio Gómez. (Aritz LOIOLA | FOKU)

Athletic y Real. Dos equipos. Dos dinámicas. Los leones llegaban al derbi tras un pésimo enero en el que no solo han sido eliminados drásticamente de la Supercopa y cruelmente de la Champions, sino que llegaban más cerca del descenso que de Europa tras lograr un mísero punto de quince en Liga. La otra cara de la moneda era la Real, revitalizada bajo las órdenes de Matarazzo, merecidamente nombrado entrenador del mes, tras estar imbatidos durante todo enero. Aunque, el derbi vasco entiende de pasión, fraternidad y respeto, pero no entiende de dinámicas ni estadísticas. Una vez más, fue un duelo vibrante de 90 minutos, y esta vez, no dejó contento a nadie.

 

Valverde y Matarazzo no escondían ni una de sus armas para el derbi. Aunque, los vizcainos llegaban más mermados debido a la enfermería plagada que tienen. Ni Laporte, Vivian, Sancet, Prados, Sannadi estaban convocados. Los hermanos Williams volvían a una convocatoria, aunque era el pequeño de los hermanos quien empezaba desde el inicio.

Por parte de los guipuzcoanos, Barrenetxea y Kubo (lesión) y Caleta (sanción) eran las bajas principales. No obstante, salía con todo Matarazzo, en un derbi que le motivaba, ya que era el primero, y le habían contado lo especial que es.

Al ritmo de la txalaparta y trikitixa sonaban los primeros acordes mientras La Catedral se vestía de gala a pesar de caer eliminados de La Liga de Campeones en el último minuto el miércoles. Al mismo tiempo, los fieles seguidores guipuzcoanos, por mucho que la hora no acompañase, no fallaron a la cita anual en San Mamés y llenaron la grada visitante de los colores azul y blanco.

Susto inicial

En el minuto 5 llegaba la primera ocasión, y vaya que ocasión, de los visitantes. Tras un despiste en la zaga rojiblanca, una zaga muy tocada en la que Yuri volvía a tener que acompañar a Paredes debido a las lesiones, Pablo Marín, recién renovado, se plantaba delante de Simón, el portero la salvaba y el rechace quedaba en tierra de nadie. Oyarzabal solo tenía que empujarla, pero de la nada aparecía Areso para blocar el remate en línea de gol. Por los pelos se libraban los leones. 

Tras el susto inicial, el Athletic se volcaba en el ataque especialmente por la banda de Nico Williams, muy activo en los primeros 15 minutos tras perderse el duelo de Champions ante el Sporting, apenas ha podido brillar el pequeño de los Williams en la élite europea por los constantes problemas que le está dando la pubalgia.

En un saque de esquina, volvía a meter el miedo en el cuerpo la Real Sociedad, Soler se la ponía con música en el punto de penalti para que Jon Martín se elevase y obligase a estirarse a Simón. Buena parada del portero alavés, quien está volviendo a brillar bajo palos.

A la media hora de encuentro pasada, el conjunto bilbaino dominaba con el esférico, pero sin materializar ninguna de sus jugadas. El partido, además, estaba teniendo muchos parones debido a los constantes duelos, digno de todo un derbi y esperado choque físico y asfixiante en el que nadie quiere dar una pelota por muerta.

Misil de Guedes

En el minuto 36, llegaba merecidamente el gol de la Real. Había avisado previamente Guedes en otra gran intervención de Simón para sostener a los leones. Pero, el obús del portugués no pudo detenerlo. Tras un saque de esquina en corto, Guedes quedaba al borde del área, se daba la vuelta para poner el punto de mira en la portería, sacaba el rifle y la ponía bien pegadita con fuerza para poner el primero. En su época en el Valencia ya le hizo daño de la misma manera al Athletic con Julen bajo palos.

Celebración en el gol de Guedes (Aritz LOIOLA | FOKU))

Se iba la Real por encima al descanso. Tras la vuelta de vestuarios, con la entrada de Galarreta, los leones buscaron la reacción, mientras en las gradas se palpaba el nerviosismo con el sexto partido sin ganar en Liga y con el equipo cada vez más cerca de los puestos de descenso, y por ende, más lejos de los puestos europeos.

La primera advertencia llegaba en el minuto 48 con un disparo raso lejano de Paredes, que se iba por poco, salieron los leones con el cuchillo entre los dientes y asfixiaron a la Real al inicio de la segunda mitad.

Sin embargo, volvía a tener la más clara la Real en la reanudación. Era en una jugada individual de Oyarzabal que dejaba atrás a Yuri por partida doble de manera muy inteligente, de hecho, en la segunda le dejaba en el suelo. Aunque, cuando había hecho lo más difícil, fallaba ante Simón. Estaban perdonando mucho los de Matarazzo. 

En el ecuador de la segunda mitad, Nico Williams (pitado por San Mamés) dejaba hueco a su hermano mayor. Volvía el capitán y acompañado de Izeta, que además iba a formar dupla arriba con Guruzeta. Valverde ponía toda la carne en el asador.

Roja a Brais, y gol

Se calentaba el partido con la roja a Brais. El gallego veía la roja a diez minutos del final, tras una acción en la que soltaba un manotazo a Paredes tras un empujón del central, sin balón de por medio. El linier avisaba al árbitro, y este lo expulsaba inmediatamente. El VAR no entró a reevaluar la acción.

 

Dejaba a su equipo con diez, y con el Athletic herido, pero no hundido. Fue entonces, cuando llegaba la magia de Galarreta para poner las tablas en el marcador. El nacido en Donostia se colaba en el área y tras varios fabulosos regates, batía a Remiro. Fue de las pocas ocasiones con claridad que se vio en los rojiblancos.

Apretaba San Mamés, y la Real defendía como gato panza arriba. Paredes se animaba al final con un disparo lejano, se fue lamiendo el poste, pero hizo temblar a más de uno en el banquillo visitante.

El arreón final no fue suficiente para el Athletic y dejó un sabor amargo a ambos equipos, que ya piensan en el próximo compromiso copero.

Valverde y Matarazzo

En sala de prensa quedó de manifiesto el alivio local y el malestar visitante.

Ernesto Valverde, entrenador del Athletic , admitió que «no fue un partido brillante» de su equipo.

«El partido se nos estaba poniendo mal. En el primer tiempo la Real ha tenido más opciones y ha jugado mejor y en el segundo nos hemos volcado mucho dejando opciones, como la gran jugada de Oyarzabal. En el cómputo global ellos han estado bien», explicó el técnico.

Valverde aceptó que la expulsión de Brais Méndez «ha podido influir» en el tramo final porque la Real «ha terminado más hundida» y sobre la roja comentó que no vio la acción, «pero me imagino que no habrá sido nada especial».

«Era un partido muy importante y sabíamos que los dos equipos íbamos a ir a por todo. Ese ímpetu te impide tener claridad para jugar, pero todo depende también de los jugadores. En el segundo tiempo salió Iñigo y nos ha dado esa pausa que te hace jugar», apuntó sobre la posible ansiedad de su equipo.

Por otro lado, señaló que «el problema» que están teniendo para sacar los partidos adelante es sobre todo que están «haciendo pocos goles». «Todo va unido, si atacas bien defiendes bien y al revés. El problema es que nuestros números en cuanto a convertir goles son bastante pobres», reconoció.

Pellegrino Matarazzo, entrenador de la Real, aseguró que después de ver las imágenes de la acción que le costó la roja directa a Brais Méndez «queda bastante claro que no fue» merecida la expulsión de su jugador.

«No nos han dado ninguna explicación de por qué no la revisaron en el VAR y en el momento no la vimos en nuestro monitor, pero luego sí la he visto y me queda bastante claro que no fue», lamentó el técnico estadounidense en su valoración de encuentro.

Matarazzo, por otro lado, comentó que tuvieron un rendimiento «no excelente, pero sí bueno» y que, aunque tuvieron en su mano la victoria hasta el gol de Iñigo Ruiz de Galarreta en el minuto 88, y «siempre queremos ganar» acepta el reparto de puntos.

«Tuvimos bastante control, sobre todo después del 0-1, pero sigo siendo crítico y nos tenemos que exigir más para estar a alto nivel», dijo.

«Hay que ser positivos. Mantuvimos la estabilidad tanto a nivel ofensivo como defensivo y tuvimos una idea clara de cómo queríamos abordar el partido, sobre todo en la búsqueda de espacios. Tengo una sensación mezclada porque si queremos ganar partidos tenemos que rendir mejor», reflexionó.