Ethan Hawke sí se moja sobre la «apolítica» de la Berlinale
El actor ha presentado ‘The Weight’, una ‘Indiana Jones’ con mala sangre y que coprotagoniza con Russell Crowe. En Competición: ‘A New Dawn’, una joya del anime japonés, y las ‘Moscas’, de Fernando Eimbcke.
You have run out of clicks
En la palestra sobre la responsabilidad política tras el altavoz mediático que ha sido la Berlinale, las tornas empiezan a cambiar. El primero en hablar fue Rupert Grint. Luego, llegó la carta firmada por Javier Bardem, Tilda Swinton o Adam McKay, entre los otros ochenta firmantes, condenando a la Berlinale por «su silencio sobre Gaza» y «la censura a los artistas». Anoche, Ethan Hawke alzaba la palabra.
«La última vez que hablé de esto [de política], me sorprendió la animosidad de las reacciones que encontré. Mucha gente me decía que los actores no deberían hablar de política», confesaba en la rueda de presentación de ‘The Weight’, en Berlinale Special. Para Hawke, «mi respuesta va en la dirección totalmente contraria: todo el mundo debería hablar de política, somos todos ciudadanos, todos importamos y todos tenemos una voz. Todo el mundo tiene derecho a estar en desacuerdo, pero ese es uno de los beneficios de vivir en una sociedad libre. ¡Aunque, claro!», bromeaba, «el último sitio adonde buscaría consejo espiritual son artistas con jet-lag o borrachos hablando de sus películas. Y sabéis que estoy a tope con todo lo que combata el fascismo».
El favorito de Richard Linklater ha presentado en la capital alemana ‘The Weight’, película de aventuras dirigida por Padraic McKinley que lo embarca en una misión suicida junto a un grupo de condenados, a través de los bosques salvajes de los Estados Unidos en tiempos de la Gran Depresión… Mientras cargan con mochilas repletas de oro. Un macabro juego de la bandera orquestado por el Russell Crowe, tan deliciosamente crudo como en ‘Núremberg’.
La película bebe del gran cine de aventuras entre hombres como muestrario social en condiciones de vida o muerte, con la ‘Carga maldita’ de William Friedkin (1977) o ‘La ciudad perdida de Z’ de James Gray (2017) por referentes directos. Tan excitante como aquellas resulta la poda con la que McKinley acucia los progresivos desafíos del grupo por el camino. Porque aunque encarne a un ciudadano incólume, hábil y diplomático, y por lo tanto no vaya a morir, ‘The Weight’ tiene la imaginación sádica de un ‘Juego del calamar’. No la vean, espectadores hipertensos.
‘A New Dawn’ abre caminos realmente nuevos en el anime japonés
La Berlinale tiene un magnífico instinto para la animación japonesa. Acogió y premió con el Oso de Oro a ‘El viaje de Chihiro’, recibió la vuelta de Makoto Shinkai en ‘Suzume’ y hoy airea la aturullada estética del anime, dominada por el hiperrealismo bonitista, con un debut espectacular: ‘A New Dawn’. Dirige Yoshitoshi Shinomiya, uno de los ilustradores tras la afamada ‘Your Name’, aunque en su desfachatez, ritmo espitado e imaginería desbordante se acerque más al primer cine de Masaaki Yuasa (‘Mind Game’).
‘A New Dawn’ sigue a tres amigos que se reúnen para detener el desahucio de la fábrica de fuegos artificiales de la familia con un espectáculo pirotécnico que desarme las cuadrillas policiales. Esa es la idea troncal, apenas desarrollada dentro de un guion repleto de rincones oscuros pero de carácter delicioso. Con la misma falta total de miramientos, se despliega un mundo animado entre las acuarelas y la rotoscopia, el dosdé y la imagen real, y el stop-motion, sin problemas. Hay más mimo y valentía en el mundo de looney toones de Shinomiya que en toda la animación de estudio contemporánea.
Fernando Eimbcke encandila con ‘Moscas’
El ganador de la Concha de Oro por ‘Club Sandwich’ (2013) propone una historia discreta, pero victoriosa, sobre las dimensiones de la familia en el México actual, privatizado y en una profunda crisis de inflación. Sobre las espaldas narrativas de un joven Lázaro, pícaro y entrañable Bastian Escobar, sigue los días que éste pasa esperando noticias de su madre hospitalizada y qué afectos pueden emerger en este contexto.
Por ejemplo, la relación de cuidado mutuo que establece con la casera, Olga (Teresita Sánchez, ‘Tótem’), una mujer huraña. A Eimbcke, el acercamiento «mono» entre su tándem protagonista sirve para retratar, en última instancia, las disfuncionalidades de una sociedad abandonadora, que deja a la familia biológica las tareas del cuidado. Así, ‘Moscas’ se descubre una película decididamente indie.