Noboa recurre a EEUU para combatir el narcotráfico y la violencia en Ecuador
A pocos días de la cumbre en Miami con líderes afines, el Comando Sur y Quito lanzan operaciones «reservadas» contra bandas transnacionales. Mientras redefine prioridades globales, la Casa Blanca refuerza alianzas ideológicas clave al tiempo que dice combatir el narcotráfico y las bandas criminales.
Aunque con un ojo y prácticamente las dos manos en Irán, EEUU no puede permitirse quitar el otro ojo del Pacífico y su «patio trasero». A través de un comunicado del Comando Sur estadounidense, la región conoció las «operaciones conjuntas» que Ecuador y EEUU lanzaron el martes contra organizaciones «terroristas» en el país sudamericano.
No era ninguna novedad. El mismo lunes, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, se reunió con el comandante del Comando Sur, general Francis L. Donovan, para coordinarse frente al «crimen organizado transnacional», luchar contra el «narcoterrorismo» y «reforzar la seguridad hemisférica», señalaron en un comunicado.
Poco se sabe de las operaciones que comenzaron al día siguiente. Desde el Ministerio de Defensa de Ecuador no profundizaron en los detalles de la operación al considerar que son de carácter «reservado», con la finalidad de «no entorpecer futuras acciones». La única información proviene de un vídeo adjunto al anuncio del Comando Sur que mostraba el despegue de un helicóptero, en color, y otras imágenes en blanco y negro tomadas desde el aire, en las que se distingue cómo el helicóptero se carga con, aparentemente, soldados.
Vasallo sin careta
El anuncio e inicio de las operaciones se ha producido solo cuatro días antes de que el presidente estadounidense, Donald Trump, celebre en Miami una cumbre con líderes latinoamericanos, afines a él, claro. Entre ellos se encuentra Noboa, quien no ha ocultado en ningún momento sus ganas de contentar al poderoso vecino del norte. El año pasado recibió al secretario de Estado, Marco Rubio, y a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, e intentó permitir el establecimiento, de nuevo, de bases militares de Estados Unidos en su territorio. Esta medida fue derrotada con contundencia en un referéndum el pasado noviembre.
Noboa es uno de los principales adalides de Trump en la región. Pocos días antes de la reunión prevista en Washington entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y Trump, al mandatario ecuatoriano no le tembló el pulso a la hora de arremeter contra el jefe de Estado colombiano al que acusó de no haber tenido un «compromiso real» en la zona de la frontera para atacar las estructuras criminales que irradian hasta su país. Por ello, Noboa decidió imponer un arancel del 30% a las importaciones de productos provenientes de Colombia. Lejos de esperar que las medidas tuvieran un impacto real, el presidente ecuatoriano no pretendía más que llamar la atención de EEUU y mostrarse como un potencial vasallo regional.
Aun así, la situación del crimen en Ecuador es indiscutible. En 2025, Ecuador registró 9.216 homicidios intencionales con una tasa que supera las 50 muertes violentas por 100.000 habitantes, el año más violento de su historia. La gran mayoría de estos asesinatos se vinculan con bandas criminales del mundo del narcotráfico, un desafío regional crítico.