El Eibar da continuidad a su arquitecto: renueva César Palacios
César Palacios, que llegó con los azulgranas recién descendidos a Segunda, renueva hasta 2028 y completará siete temporadas como Director Deportivo de la entidad. Hasta ahora ha firmado a tres técnicos y más de sesenta jugadores para el primer equipo.
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Tras enlazar tres victorias que le han permitido superar esos cincuenta puntos en los que se suele situar la permanencia, el Eibar ha realizado su primer gran movimiento de cara al futuro próximo. César Palacios ha ampliado su contrato, que concluía este próximo junio, hasta 2028, con lo que completará siete temporadas como Director Deportivo del club armero. En las cinco que lleva en el cargo, ha firmado a tres técnicos y a más de sesenta jugadores, entre fichajes y cesiones, para el primer equipo.
Palacios (Iruñea, 1974) llegó a Ipurua en verano de 2021. Venía de caer a Segunda B con el Numancia, donde ejerció diez años como Director Deportivo tras colgar allí las botas, y se hacía cargo de un equipo que acababa de caer a Segunda y afrontaba un cambio estructural, que incluía la salida de Fran Garagarza tras media vida en el club y una década repleta de éxitos en la Dirección deportiva.
Firmó por dos temporadas con otra optativa y recibió un encargo claro, el Eibar quería un proyecto para regresar a la elite en tres años. Un reto ambicioso, aunque había colchón para asegurar el salto: la ayuda al descenso y una caja fuerte a rebosar tras la prudente gestión de la directiva durante las siete temporadas con ingresos de Primera posibilitaban al nuevo Director deportivo acceder a un amplio catálogo de futbolistas para construir ese nuevo proyecto.
Efectivamente, se notó que había dinero y aquel primer año de Palacios en el cargo llegaron al Eibar un buen número de los jugadores que habían destacado la temporada anterior en la categoría. Javi Muñoz, Corpas, Sielva... así hasta una quincena larga de fichajes, que incluyeron a un campeón del mundo. Fernando Llorente se despidió del fútbol en activo vistiendo la camiseta del Eibar. Con Gaizka Garitano al frente, la temporada fue sensacional. Con excepción de la última jornada, a la que los armeros llegaron dependiendo de sí mismos, pero perdieron en su visita a un Alcorcón ya descendido para condenarse al play-ff; allí se vieron superados por el Girona. La historia fue parecida la temporada posterior. Palacios volvió a rastrear el mercado, con más aciertos (Matheus, Zidane, Bautista, la cesión de Nolaskoain...) que errores, y el equipo se mostró intratable durante tres cuartas partes del curso, pero cayó en picado en la recta final, volvió a ver cómo se le escapaba el ascenso directo y en el play-off cayó ante el Alavés.
Un error con consecuencias
De manera sorprendente, el club renovó por tres temporadas a Palacios antes de la disputa del play-off, sin saber, por tanto, en qué categoría estaría el equipo, y pese a que el Director deportivo todavía tenía un año más optativo en su contrato. Sí se marchó Garitano, para que Joseba Etxeberria ocupase su puesto, y además volvió a reconstruirse el equipo. El resultado fue la plantilla más descompensada que han tenido los azulgranas en esta última etapa en Segunda.
Llegaron Cristian y Mario Soriano que, con los que ya estaban y junto al talante de su entrenador, contribuyeron a que aquel Eibar fuera el más goleador de la categoría. No fue suficiente y también en esta ocasión volaron el ascenso directo y el play-off. Entre otras cosas porque el equipo encajó goles casi con la misma facilidad con la que los marcó. Un problema que se veía venir desde que arrancó el curso, con solo tres centrales y la posibilidad de que alguno de ellos tuviera que desdoblarse para ocupar el lateral derecho cuando se ausentara Tejero, como ya había sucedido la temporada anterior, ante el mal fario de Róber Correa con las lesiones. Cubero, mientras tanto, realizó una gran temporada cedido en el Racing de Ferrol. Efectivamente, la temporada empezó con Correa en la enfermería. Y en la cuarta jornada se lesionó también Venancio. Entraron las prisas y, con el mercado ya cerrado, el Eibar acabó fichando a Qasmi y Simic. El central croata se marchó a fin de curso habiendo jugado 26 minutos en Liga, Correa apenas superó los cien y el resultado final evidenció la mala planificación de la plantilla, al menos en lo que se refiere a la defensa.
Más con menos
Con ese tercer disgusto concluía el plazo que se había dado para ascender el club, pero, estrujando algo más el monedero, consiguió posponer este nuevo fin de ciclo. O al menos estirarlo para que se produjera de forma más escalonada. Había menos dinero, en cualquier caso, y ha sido menos aún esta temporada, después de que el año pasado no solo no se ascendiera, sino que se vio al abismo de cerca, hasta el punto de que Joseba Etxeberria fue destituido.
Y, sin embargo, da la sensación de que Palacios lo ha hecho mejor cuando más complicada ha sido la situación, tanto a nivel económico, como anímico, como ambiental. Algunas incorporaciones han salido rana, claro, porque la infalibilidad no existe y el riesgo es mayor cuando la necesidad obliga a las soluciones imaginativas, pero entre la llegada o el regreso de gente de casa (Cubero, Magunagoitia, Guruzeta, Olaetxea), cesiones (Jorge Pascual, Arnau Comas), fichajes con vaya a saber cuántas cláusulas de recompra y posibles pagos a futuro (Martón, Ares), y un conocimiento exhaustivo del mercado tanto a nivel de jóvenes promesas en fin de contrato (Aleix Garrido, Marco Moreno), como de veteranos en el ocaso de sus carreras (Jair, Bernat), el directivo navarro construyó una plantilla competitiva el curso pasado y ha vuelto a hacerlo en el actual, tras otro verano de salidas dolorosas. Competitiva como para sobreponerse a un momento de crisis el curso pasado y para repetir en el actual de manera más radical, porque al contrario que entonces, los azulgranas han llegado a caer a descenso y pelean ahora por terminar en play-off.
La primera gran decisión que deberá tomar Palacios tras su renovación, se refiere precisamente al hombre que salvó al equipo hace un año, le ha llevado a tocar fondo esta temporada y ahora ha reflotado hasta el punto de meterse en la pelea por el play-off. Un Beñat San José al que el Director deportivo y el Consejo de Administración mantuvieron cuando su cabeza se pedía a voces, pero al que ahora no ha bastado con alcanzar los cincuenta puntos de la salvación para prolongar un contrato que también concluye en junio. Paralelamente, el directivo navarro deberá trabajar como todos los fines de temporada desde su llegada excepto el último: con dos agendas, porque todavía puede pasar un buen tiempo antes de determinar en qué categoría jugará el Eibar a partir de agosto.