Desde que se firmara el acuerdo de paz o el alto el fuego, o lo que sea que se haya firmado en Gaza, el ejército israelí ha continuado a diario el ataque a los ciudadanos indefensos provocando cientos de víctimas, muchas de ellas niños. Excusas de todo tipo, como que son respuesta a supuestos incumplimientos por parte de Hamas, que suenan tan falsas como que bombardean hospitales porque son centros militares del enemigo o almacenes de armas. Desde que se rumoreaba el fin de la contienda por parte de Trump como un gran logro suyo, tuve claro que tan pronto como los rehenes vivos fueran liberados, Netanyahu y los suyos continuarían con lo que este criminal de guerra ha calificado como «el trabajo», es decir, el genocidio. Ahora cualquier excusa vale, como por ejemplo que no devuelven los cadáveres de los rehenes fallecidos a consecuencia del fuego sionista, difícilmente localizables bajo los escombros que ellos mismos han generado con sus bombardeos indiscriminados, e incluso llevando escombros de otras partes de fuera de la franja. Y, además, sin la maquinaria imprescindible para ello. Pese a esta barbarie, USA dice que no supone la ruptura del acuerdo, y los judíos se quejan de la intromisión de los yanquis en su guerra particular. Una catástrofe humanitaria.Cuando escribo, se cumple un año de otro desastre con perdida de más de doscientas vidas humanas por la nefasta gestión de un fenómeno natural por parte de la administración liderada por el PP. La derecha siempre hace gala de su eficacia en la gestión, pero lo de la dana de Valencia fue el no va más de los despropósitos. Es incomprensible que Mazón, responsable último, no haya dimitido, aferrado a la poltrona para conseguir prebendas. No se sabe ya cuántas versiones ha dado de lo que hizo aquel día, pero sí que todas ellas son falsas y que andaba de picos pardos abandonando el puesto de mando que le correspondía en la gestión del diluvio. Pero más incomprensible es que la dirección del PP le sostenga al frente del Consell provocando a las víctimas con su indeseable e indeseada presencia.