Hace ya años que la plantilla de CAF viene protestando porque la empresa participa en la construcción y mantenimiento del tranvía de Jerusalén y en Cisjordania, en territorio ocupado por los colonos israelíes. La oposición a colaborar en ese proyecto, lógicamente, ha ido creciendo y hoy mismo se han celebrado concentraciones de protesta en Beasain e Irún para denunciar el cinismo de la empresa. Resulta que la relatora de la ONU ha hecho público su informe incluyéndola entre las empresas que se benefician de la ocupación israelí y la ONU la menciona en la lista negra de las que operan en territorio ocupado. La empresa hizo público un comunicado defendiendo que en todo momento defiende los derechos humanos. Ya se sabe que el papel, lo aguanta todo.Yendo más allá que la propia empresa, la diputada general de Gipuzkoa, del PNV, advierte que la cancelación de ese contrato podría suponer el cierre de la empresa o su deslocalización. A falta de argumentos para defender lo indefendible, la amenaza del cierre de la empresa más grande de la provincia, pretendiendo que, si ese riesgo existe, debe continuarse colaborando con un régimen criminal, que se anexiona las tierras de un país vecino matando a sus habitantes y burlando de manera flagrante las normas de derecho internacional. La diputada justifica la colaboración en una pretendida defensa de los puestos de trabajo. Es como promover la creación de empleo fabricando bombas de racimo. En otro orden de cosas, pero también en estos días, la Diputación ha decidido personarse como acusación particular en el caso Bernedo. Turbia la denuncia contra udalekus euskaldunes y feministas. ¿Qué delito hay en ducharse desnudos? ¿Habrá que ducharse vestido? Suena a defensa de colonias como deben ser: en español, con uniforme y discriminando a las niñas de los niños. Nos solidarizamos con los educadores: nuestro hijo también estuvo en Bernedo, y deseamos a los acusicas un breve recorrido junto a su compañero de viaje Abogados Cristianos hasta un muy próximo archivo de la causa.