Han pasado cien días desde que Trump decidiera atacar Irán. Su guerra, que iba a durar unos pocos días, porque preveía un aplastante paseo militar, se le ha enquistado y no sabe como salir del atolladero. Con su habitual delirio verborreico, un día dice una cosa y mañana, la contraria, pero lo peor es que ahora lo que le lleva la contraria es la realidad. Hace pocos días anunció el final de la agresión, y, ayer mismo se ha complicado el asunto con el derribo de un helicóptero en Ormuz, siendo que el ataque a sus efectivos militares era una de las líneas rojas establecidas por él mismo. A esto hay que añadir que, aunque dice que el que manda es él y que Netanyahu hace lo que el yanqui le ordena, y que además está loco de atar por desoír sus órdenes y seguir atacando al Líbano, lo cierto y verdad es que el Ejército sionista sigue haciendo lo que le da la real gana sin respetar el supuesto alto el fuego, ni ahí ni en Gaza. Así que si tenia pocos problemas, ahora parió la abuela. Y como el conflicto sigue, las consecuencias económicas van calando, y, aquí que pensábamos que la guerra estaba lejos, se empiezan a sentir sus efectos. Ayer nos decían que Gipuzkoa pierde dos millones de euros al día por esa guerra. Ciertamente, suelen ser sospechosas las declaraciones de lo que algunos pierden cuando hay pérdidas, que es mucho más que lo que declaran cuando hay ganancias, para así pagar menos impuestos, pero que la ruina se va acercando está claro. No hay más que ver el alza continuada de los precios de las hipotecas, y, eso sí que afecta al bolsillo de casi todo el mundo. A ver si sirve para que crezca la presión contra este rey feudal que nos va a llevar a todos al desastre. Como está especialmente dotado para joder todo aquello en que mete la nariz, ahora le toca al Mundial de fútbol. La negativa de visado de entrada en USA al mejor árbitro de África por ser somalí, el obligar al equipo de Irán a alojarse en México o los cacheos corporales a los equipos que consideran sospechosos son un inadmisible desprecio, un insulto a los participantes.