Si uno permanece atento a los medios de opinión, gran parte de las veces no da crédito a lo contemplado y aún menos a lo escuchado. Si las imágenes de alguno de esos seres con apariencia homínida y rostro permanentemente crispado provocan desazón; sus sonidos guturales a modo de palabras intentando la construcción de falacias argumentativas y la repetición continua de las mismas pueden causar lesiones irreparables en nuestro ya maltratado cerebro; amén de conseguir que nuestra bilis, ese líquido alcalino amarillo verdoso, se torne del todo negruzco y haga salir lo peor de nosotros mismos. Veamos. «Mónica García (la ministra de Sanidad) se licuaba con el de la OMS», declaraba Fátima Matute, una mujer-mujer consejera de Sanidad del Gobierno de otra mujer-mujer como Isabel Natividad Díaz Ayuso, quien añadía en alusión a la ministra: «Te derrites ante uno de la OMS para conseguir un carguillo», intentando ridiculizarla, «dame un carguillo, dame un carguillo». Ante la denuncia de semejante machirulada, lo de siempre: dije «me gusta la fruta», «si entienden otra cosa es porque tienen la mente sucia», dijo la demente blanquecina. Ya el pasado mes, durante el foro “Movilización Progresista Global”, que reunió en Barcelona a más de 5.000 representantes y líderes de partidos progresistas, la portavoz de Pecas, con relación a la presidenta de México, dijo: «Imagino que Claudia Sheinbaum se derretiría con nuestro presidente Sánchez». Un «feminismo» curioso el de extremocentro: conseguir ser igual que el más miserable y necio de los hombres denigrando a mujeres. Reivindicando en Malinche, una esclava al servicio de Cortés, la mentalidad del colonizado, que su lengua, cultura e identidad son secundarias frente a las del colonizador. ¿Cuándo se licuan o derriten las mujeres-mujeres reaccionarias? ¿No son capaces de derretirse solas ni siquiera en la canícula? ¿Necesitan siempre de un hombre-hombre licuador? Quizá esa sequedad que procura la dependencia voluntaria del varón sea la que las hace tan limitadas, resentidas y desagradables.