Cuando el belicoso trío de las Azores se sacó la foto en marzo del 2003, lo hizo sin Jacques Chirac quien, aconsejado por su ministro de Exteriores Dominique de Villepin, prefirió no aventurarse en la Tormenta del Desierto, a todas luces contraria al derecho internacional. “En política extranjera mantengo un principio simple”, dicen que le explicó al primer ministro socialista Lionel Jospin, “observo lo que hacen los americanos y luego hago todo lo contrario; así estoy seguro de tener razón”. Sin embargo, el actual inquilino del Elíseo parece mantener otros principios, entre ellos el de sumisión a Donald Trump, porque ahora que el cacique estadounidense ha decidido violar la Carta de las Naciones Unidas secuestrando al dirigente de otro país, Emmanuel Macron se ha colocado de perfil, alegrándose del destino de Maduro justo pocos días después de que su gobierno haya aceptado la nacionalización francesa del actor George Clooney y de su familia, que han decidido instalarse definitivamente en su refugio europeo precisamente por el temporal político y la inestabilidad legal que acecha en Estados Unidos desde las últimas elecciones. Cuestionado por la reacción de Macron, Dominique de Villepin la ha descrito como “ciega, inconsciente e irresponsable”, lamentando que ya no haya un anticiclón que mantenga alejada la arbitraria borrasca americana.