Aparecieron en pantalla a finales de los 80, en aquel primer canal codificado que nació, decían, para cambiar el panorama televisivo de la Francia bipartidista. Y con ellos en parte lo hicieron. Porque mientras Mitterrand volvía a ganar las presidenciales frente a Jacques Chirac, sus dos alter ego de látex conquistaban las audiencias con un formato informativo satírico cuya fórmula se mantuvo en pantalla durante treinta años, hasta que el empresario ultraconservador Vincent Bolloré tomó el control efectivo de Canal+ imponiendo una línea editorial que chocó frontalmente con el espíritu corrosivo de “Les Guignols de l’info”. Su desaparición dejó un vacío tremendo e insoportable no solo en la audiencia, sino en la sociedad entera. Así lo entiende el pretendido heredero espiritual de Mitterrand y Chirac, Emmanuel Macron, que ha decidido recuperar la mejor versión, la más grotesca, ridícula y caricaturesca de aquellos muñecos, ofreciendo un espectáculo nunca visto en lo que llevamos de Quinta República. En tres años han desfilado al frente del gobierno Elisabeth Borne, Gabriel Attal, Michel Barnier, François Bayrou y ahora un Sébastien Lecornu del que no se sabe si está, se queda o simplemente pasaba por aquí. Sería hilarante si no fuera porque esta emisión descodificada la vamos a pagar todos. Y caro.