Yo me sentía nadar y arder y perderme. Convulsión. Prenderme y derretirlo todo, encontrar en el amor, encontrar en la pérdida o viceversa. Ganar y perder. Escribir sin pensar, dejar que derrame por todas las cornisas o ir al encuentro. No sabía cómo empezar. Me pasa muchísimo últimamente de tanta ebullición en el contexto. En todos los contextos que importan todo está revuelto. Así que no sé cómo abrir un texto porque no sé qué decir porque todo me parece poco. Pero la actualidad y la historia me parecen demasiado. No puedo ser yo quien te convenza de nada. Eso diáfano. Cristalino. Pasan muchas cosas inabarcables a la vez, con y sin foco. Muchas cosas terribles. Con sus responsables y sus cómplices, quede dicho y subrayado. Ha pasado, entre tantísimo, que el 11 de noviembre nos lanzamos a la huelga general y que ha convocado elecciones para el 29 de noviembre el presidente del territorio (mal) llamado España. Ni un día antes ni uno después. Y han matado a Maricarmen. Eso ya lo sabíamos antes de que muriera. Y mientras tanto, todo lo demás, todas las demás. Últimamente me da por llorar por las mañanas. No con las noticias malas, con las buenas. Creo tanto en vosotras… También creo en el 29 de noviembre, aunque esté todo en contra. Aunque sea más anarquista que demócrata o más comunista que rapera, aunque rezo sin rodillas a ningún dios para que se disuelvan las cortes y caiga la corona y todo el poder para el pueblo, que lloro todos los días mientras me cago en sus muertos y os contemplo, manitas arriba, gritando que estáis aquí. Aquí y allí. Las antifascistas. El 29 de noviembre. Ni un día antes ni uno después. Aunque todos los días antes y todos los de después, que son muchos y repletos. Yo iré a votar. Porque puedo. Ojalá pudiera votar todo el mundo y el sufragio universal fuera universal. Que no lo es. Ojalá este 29 de noviembre no diera pena ni desgarro. Ni diera tanto miedo. Pero ojalá, de verdad, con todo lo que sabemos y todo lo que está mal (joder, es que está muy mal), podamos ver la posibilidad. Yo pienso seguir creyendo. No puedo quedarme sin eso, yo no me haré esa putada.