No lo sé. No me acuerdo. Me da envidia la gente que acumula datos y los hila y los puede servir en la mesa como yo las ensaladas, con sus colores y texturas, adecuadas según la temporada. O el contexto o la compañía. Me gustaría agasajar a mis querides con curiosidades que leí o conocimiento del tocho. Yo tengo del situado y con lagunas. La mala memoria es papel mojado. Borrones y cuentas nuevas, gotas de aceite y de cera. Me juega muy malas pasadas. Una se hace mayor y no saber está fatal visto. No sé en qué año fue, pero sé cómo olía y la letra de la canción. Nunca se me olvidan las letras aunque a veces qué putada. Diría que las canciones tienen sonido piel, y la piel tiene memoria, ahí sí la tengo intacta. Para bien y para muy bien. Y para mal que te cagas. Claro. Aprender a vivir con síntomas de traumas viejos es un trabajo de bruma y silencio, por eso lo escribo ahora. porque la misma memoria escurridiza a la que a veces maldigo, borro durante años lo que era imposible de asumir. Tendremos que darle las gracias por algún papel en blanco y reescribirlo de a poco y seguir oliendo flores y cosiendo nos canciones. Un besito en la frente a todas las memorias rotas. Me las imagino como señoras de manos trabajadas y pañuelo en el pelo, señoras antiguas de las infancias anteriores a la mía, recogiendo los tendidos cuando se barrunta lluvia. Me saca de conversaciones y de tertulias bonitas, eso no se lo perdono. Pero me libra también de rodearme de pedantes, o de ser una de ellas. Y rellenas otra libreta, otro cartucho para la cámara instantánea y empiezas 2.000 diarios porque si está escrito, ocurrió, y si hay un objeto, hay una verdad. Tangible. A falta de memoria, tacto. Hoy empecé otra nueva, porque desde el martes es otoño y ya es un gran motivo. Espero que nadie se olvide del verano en el que lloro con un eclipse, de que el gobierno «más progresista dela historia» arrastra muertas y desahuciadas, del olor del regaliz, de que la policía pega a la gente buena, de los pueblos oprimidos, de mirar por la ventana, y de que ni la mala memoria es mala, porque quedan las canciones.