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«Valverde es un líder valiente y honesto»

Imanol Ibarrondo (Bilbo, 1967) es uno de esos antiguos futbolistas que tras colgar las botas y pasar una pequeña travesía del desierto ha encontrado un exitoso camino a través del coaching. Exjugador del Rayo Vallecano o el Sestao, actualmente trabaja con deportistas y profesionales de otros ámbitos, son sus particulares bellotas. Una metáfora que utiliza para ver cómo brotan los frutos cultivados mediante conversaciones transformadores que permiten a las personas alcanzar metas que antes ni imaginaban. Ha colaborado con el COE o la federación mexicana y recientemente ha publicado un libro en torno al liderazgo titulado «La primera vez que le pegué con la izquierda». Buen conocedor de la realidad rojiblanca analiza las posibilidades rojiblancas de cara a la final de Copa y la particular realidad del club.

 

 

¿Qué es el coaching?

Imanol Ibarrondo: Lo que me interesa fundamentalmente del coaching son las conversaciones, esas que ayudan a los equipos a crecer, a transformarse para merecer resultados extraordinarios. Los retos son inalcanzables, ya que se diferencian de los objetivos. Los retos te exigen crecer y mejorar para merecerlo alcanzarlos. Entonces, las conversaciones transformadoras son las que te hacen descubrir qué es lo que uno tiene que mejorar, dónde tiene que crecer para poder alcanzar este reto que hasta ahora había sido inalcanzable. Esto es lo que a mí me engancha más, más que una técnica diría que el coaching es un arte que permite al líder ayudar al otro a ser mejor, o lo que

¿Qué es el liderazgo?

I.I: Muchas veces parece que al hablar de ello se está hablando de glamour, oratoria u otras virtudes. Yo creo que no, simplemente se trata de alguien que ayuda a otros a ser mejores y lo hace mediante sus conversaciones. Una interactuación que ayude a otras personas a crecer más, a ver la realidad de otra forma, a nuevas interpretaciones, cambiar las gafas para el mundo, activarse, saber que le impulsa a la acción, que le genera energía o identificar sus valores. En definitiva, se trata de crear nuevas posibilidades para la otra persona que antes de la conversación ni siquiera estaban presentes, siendo el líder transformador una ayuda para superar barreras y alcanzar resultados extraordinarios.

Y de ahí emana la metáfora de la bellota que tan presente está en el libro.

I.I: Sí, eso es. Me gusta mucho ese concepto, que la persona se atreva a salir de su zona de seguridad. Y de ahí viene el reto del líder inspirador, que te obliga a crecer muchísimo, a tener nuevas posibilidades y llegar a punto en el que ganes o no, te has convertido en merecedor de ello.

Salir de la zona de confort supone una experiencia tremendamente liberadora.

I.I: No únicamente liberadora, te da seguridad y te hace ponerte nuevos retos. Ahí radica la importancia de la transformación, que te convierte en una persona que aún no eres, si no en alguien que puedes ser. Convertir un círculo en una esfera. Una transformación no es cómoda, puede ser hasta dolorosa, porque vas a tener cosas que hasta ahora no vienes haciendo. Es lo más parecido a una travesía en el desierto hasta conseguir el éxito y eso requiere de esfuerzo.

No ocurre ahora con el coaching, pero por ejemplo las técnicas psicológicas han despertado recelos en el mundo del deporte

Lo que ocurre es que el psicólogo ha tenido un componente muy peyorativo. El coach trabaja de forma distinta, no te dice lo que te falta, te dice lo que tienes. La mirada bellotera del coach se fija en las capacidades. Si yo le miro a un jugador qué le falta, le miro qué le hace valioso, qué le ha permitir llegar hasta la élite y en cómo se puede transformar. El psicólogo te ve los problemas que tienes, aunque puede ser empático, escuchar y ayudar. Mientras que la mirada bellotera te ve como puro potencial. Los dos parten de la misma premisa, que es el ayudar. Sin embargo, la naturaleza del coaching bebe de muchas fuentes, también de la psicología o filosofías orientales, pero parte de las necesidades actuales y eso es lo que hace que surjan nuevas disciplinas.

Esto influye de lleno en el papel de los entrenadores, que habitualmente han tenido que compaginar varios roles desde padre hasta psicólogo pasando por coronel. Pero no es lo mismo un equipo y un vestuario de los ochenta que uno actual.

I.I: Totalmente. Hace 30 años era más sencillo ser entrenador, se pedía fundamentalmente obediencia, ya fuera en un equipo, en casa o en un colegio. Ahora, en cambio, se pide compromiso, implicación emocional, que se ponga el corazón en lo que se hace. Y ahí el desafío es para un líder que tiene que saber qué va a hacer para conseguir la confianza de los grupos.  Siendo autoritario o un déspota, sí, vas a tener obediencia pero eso es algo que va a durar un tiempo limitado, mientras que si tienes compromiso vas a ver los resultados.

Los entrenadores actuales, en su planificación semanal no incluyen únicamente ejercicios tácticos o físicos, también incluyen conversaciones. No son necesariamente conversaciones de una hora, es plantear retos, desafíos, permitir el desahogo, buscar nuevas respuestas.

En ello influye la materia prima y en ese sentido el potencial del Athletic es enorme. En la Liga hay pocos entrenadores que sean tan inteligentes como Valverde y tengan una visión tan panorámica.

I.I: Ernesto es un líder valiente. Cuando va todo va bien, el liderazgo es más sencillo, no tienes que hacer nada especial. Sin embargo, este año que ha tenido tempestades y las ha afrontado. Sé que ha sufrido, pero ha asumido responsabilidades, en vez de echar balones fuera, ha visto que hay cosas que no estaba haciendo bien. El equipo ha sufrido dos crisis importantes durante el curso pero ha sido capaz de darles vuelta, buscar nuevas soluciones y es ahí donde se han visto sus habilidades. Y no hay que olvidar que al líder se le mide por los resultados. Se le pide conseguir que los jugadores deseen hacer lo que tienen que hacer para convertirse en los jugadores que tú quieres que sean. Ha tomado decisiones difíciles pero lo ha hecho pensando en el equipo, no digo que comparta sus planteamientos siempre, pero creo que ha sido valiente y honesto poniendo los intereses del equipo por encima de los suyos.

Además hay que sumar dos cuestiones, la primera es que el nivel de exigencia en torno al club ha subido muchísimo respecto al que había en su primera etapa y lo segundo es que está dirigiendo un equipo en transición donde su columna vertebral está en la parte final de carrera.

I.I: Sí y hay una serie de jugadores que aún no han tomado el relevo. El Athletic tendría que trabajar intensamente sus liderazgos. Hay que tener en cuenta que un futbolista en 10 años de carrera va a vivir lo que una persona normal en 80. Va a asumir fracasos, tener lesiones, va a estar en el banquillo o la grada y una exposición pública constantes, todo el mundo sabe si está bien o mal. Necesita aprender a gestionar todo eso desde muy pronto, por lo que necesitas líderes que te ayuden a formarte, a tomar consciencia de quién quieres ser o cómo vas a comportante. En dos palabras, consciencia y responsabilidad. Todo eso hay que trabajarlo para cuando lleguen al primer equipo sean capaces de gestionar todo eso, es un desafío para cualquier club y más para uno como el nuestro.

Sin embargo, el Athletic es un equipo mentalmente muy fuerte, ha sido capaz de levantarse, demostrando que los jugadores más importantes del grupo son los que se han quedado.

I.I: A este equipo le salva el millón de personas que estamos alrededor de él. Ese millón de personas que lo sujetamos porque en otros sitios, en situaciones de crisis similares a las que hemos podido pasar nosotros, descienden o tienen el campo vacío. Aquí durante el bienio negro, San Mamés se llenaba todos los partidos batiendo récords de asistencia. Yo creo que en estas situaciones siente la presión pero fundamentalmente se nota el amor, el cariño y la sensación de que vamos a estar cerca. Esa fortaleza es la que hace que el Athletic siempre salga de las situaciones más complicadas, independientemente del talento coyuntural que tenga que cada momento. Un sentimiento compartido que le da fuerza al equipo.

Imagina la presión que supone ser el delantero centro o el capitán cuando estas dos puntos del descenso. Ser jugador del Athletic requiere de tener un carácter enorme. Y el carácter se forma, no hablo de personalidad. No se trata de putearte la vida, llevarte al límite, es aprovechar todas las posibilidades de la gente para crecer y de ahí forjar un carácter confiable y seguro. La  seña de identidad del Athletic es el talante, los valores compartidos y la responsabilidad. De ahí viene el talento, siempre después.

Esa fortaleza se te puede volver en contra y es en parte lo que le pasó al Athletic hace tres años, más en el marco de una sociedad que necesidad alegrías colectivas. ¿Qué crees que llevó al equipo al bloque en 2012?

I.I: Lo que nos diferencia de los demás es el comportamiento, si actuamos como los demás, seremos como ellos. Yo creo que esencialmente sí que somos diferentes, pero si no lo plasmamos en el comportamiento esta afirmación no tiene sustento.

Respecto a las finales de 2012, yo creo que tiene mucho que ver con la figura de Marcelo Bielsa. Una de las claves del liderazgo es la visión transformadora y en eso Marcelo Bielsa es el mejor, ya que crea un futuro deseado, increíble e ideal que nadie más cree. Él va construyendo ese equipo ideal desde el presente, va ganando adeptos, consigue objetivos y el jugador siente que aprende y mejora. Entonces llegó la explosión de Manchester. La idea de lo ocurrido en Old Trafford la tenía en su cabeza desde el 11 de julio y ayuda a los jugadores a transformarse. Un reto que parecía inaccesible para ellos en la etapa anterior.

Sin embargo, no les da para ganar, pero el equipo ya es otro. Lo que ocurre es que Bielsa tiene más dificultades para crear un vínculo emocional con los jugadores, el desarrollo individual con los futbolistas, generar consensos, elementos participativos y entonces únicamente te queda un recurso más autoritario que provoca distancia y un agotamiento mental, emocional y físico. Para mí un líder creando relaciones fuertes y la gran suerte del Athletic en general es que sus vestuarios tienen vínculos muy potentes.

El 30 de mayo, todo el mundo da como favorito al Barcelona, una ventaja es que el Athletic tiene todo por ganar.

I.I: Yo creo que si el Athletic gana había que considerarlo un milagro. Al final todo lo que hablamos de liderazgo y motivación y des su mejor versión. Por ello, si ellos dan la suya, tú vas a perder porque son mejores. Sin embargo, tienes que conseguir que ocurren cosas, generar oportunidades imprevisibles y es algo que lo tienes en la mano durante 90 minutos. Hay que vivirlo con esperanza, darnos vida. A mí me gustaría que el equipo lo viva, que no pase de puntillas, que jugar una final no es ir al dentista. La preguntas son cómo quieren los jugadores recordar el partido dentro de 5 años y ¿cómo quieren contárselo a sus hijas, quién quieren ser en el Camp Nou, cómo se comportaron, con qué soñaron, qué energía generaron.

 

Beñat Zarrabeitia

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