El PNV dice que en estas elecciones no defenderá ningún bloque, y que trabajará por los intereses de Euskadi. Me pregunto si el presidente del partido jeltzale, Aitor Esteban, no ve en las políticas de PP y VOX una amenaza real para los vascos y las vascas. ¿Acaso querer suspender los derechos lingüísticos no es ahogar al pueblo vasco? ¿Acaso arremeter contra nuestro autogobierno no es abandonarnos a su merced? Me da que muchas personas mayores a las que les tocó vivir los tiempos del régimen franquista no estarán muy de acuerdo con la posición de ese partido; de hecho, les será muy contradictorio. Y para electorado que defendía el supuesto oasis vasco ¿dónde quedan el bienestar, la seguridad y los derechos humanos? ¿No les preocupa la negación de la violencia machista, el negacionismo climático o los discursos de odio contra toda persona que no tenga el privilegio de ser blanca? Porque la derecha ultra y la ultraderecha española son todo eso y más. Esta semana Ayuso y Abascal se han puesto de acuerdo para pedir a la gente que no vote por correo. Así, destrozan la confianza en la política democrática y convierten lo político en un juego reaccionario consistente en ver quién se come a quién. Es la ley del más fuerte, trumpismo puro y duro. Pero a estas alturas pocas cosas sorprenden, más aún después de ver al que fue presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz, el pasado enero arrodillándose ante el multimillonario y pederasta estadounidense con el único propósito de agrandar su patrimonio económico . No apostar por un bloque contra la ultraderecha española es perjudicial para todo el pueblo vasco, y esto conviene tenerlo grabado a fuego en nuestras conciencias. Además, me parece ingenuo o, por lo menos, un relato muy poco serio para justificarlo. Su electorado más fiel sabe muy bien que hacer el camino con PP o VOX es muy contrario a trabajar las muchas necesidades que tenemos los vascos y las vascas.