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Guerra de nervios en el mar de Omán

Varias explosiones en dos petroleros en el estrecho de Ormuz han puesto, de momento, el broche a una semana en la que Irán ha recibido la visita de delegaciones diplomáticas de alto nivel que intentan que Teherán mantenga sus compromisos en torno a un acuerdo nuclear del que los EEUU de Trump se retiraron hace un año, lo que está provocando un bloqueo petrolero, comercial y bancario de gravísimas consecuencias para la economía iraní.

El ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, han viajado estos días a Teherán  El líder supremo de Irán, el ayatolah Ali Jamenei, ha dejado claro al líder nipón que no negociará nada con Trump y le recordó que no tiene sentido hacerlo con un Estado que se ha saltado el acuerdo en el que puso su firma hace cuatro años.

No es, en este sentido, EEUU el destinatario de las críticas de Irán. El jefe de la diplomacia alemana tuvo que soportar las críticas por boca de su homólogo iraní, Mohammad Javad Zarif, quien puso en evidencia que las buenas palabras de la UE no tienen su correspondencia en los hechos, ya que las empresas europeas se la han envainado ante las amenazas de Washington para que no se atrevan a romper el bloqueo económico contra la República Islámica.

Pero Zarif fue más allá y advirtió textualmente que «no se puede esperar a que mientras sigue la guerra económica contra el pueblo iraní los que la han provocado y los que la sostienen sigan tan tranquilos».

¿Se puede colegir de ello que Irán, o alguno de sus aliados en la región, estaría detrás de los periódicos sabotajes en el estrecho de Ormuz?  Si yo fuera un dirigente iraní lo negaría por activa y por pasiva.

Lo que, de todos modos, está claro es que esos sabotajes y explosiones están poniendo muy nerviosos a muchos, incluidos los que, como las potencias europeas, piden calma a Irán mientras siguen sin –poder– hacer nada y el país ve cómo su economía se estanca, cuando no se hunde. Y esto es algo que pone muy nerviosos a muchos, pero en este caso en Irán.

 

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