
Para quienes sean capaces de salvar los prejuicios que la música contemporánea despierta entre el público más clásico, el ciclo de este año de la Quincena Musical de Donostia presenta tres interesantísimos conciertos que se celebrarán durante esta semana, este lunes 10, el viernes 14 y el domingo 16, con un repertorio que apuesta por la heterogeneidad, con propuestas, estéticas, lenguajes y procedencias muy diversas.

El primer concierto del ciclo correrá hoy a cargo de un conjunto muy ligado a la Quincena y, especialmente, a la música contemporánea, a través de una relación artística construida durante casi dos décadas y que suma ya siete ediciones en el festival: el cuarteto de saxofones SIGMA Project, que inició su andadura precisamente en Quincena y que, 18 años después, se ha convertido en un conjunto de referencia internacional por su labor de investigación, creación y ampliación del repertorio contemporáneo para saxofón.
En esta ocasión, el cuarteto integrado por Andrés Gomis, Ángel Soria, Alberto Chaves y Josetxo Silguero presenta un programa articulado en torno a la idea de las polifonías musicales y el 250.º aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, para lo que reúnen obras de Glass, Haas y Shaw y una selección de ‘Undersongs‘, de Chaya Czernowin, estrenada recientemente, en un diálogo entre generaciones, tradiciones y geografías.
Además, SIGMA Project será la encargada del estreno absoluto de ‘Zurrumurru’, una obra escrita para ellos por el joven tolosarra Jon Esnaola, afianzando la relación del cuarteto con la creación musical vasca. El espacio escénico y la iluminación del concierto correrán a cargo del escenógrafo alavés Francisco Javier Larreina, colaborador habitual de SIGMA.

El viernes 14 será el momento de otro cuarteto, pero esta vez de cuerda: el Quatuor Béla. La agrupación francesa, que habitualmente se mueve cómoda entre la tradición y la modernidad, debutará en el ciclo con un programa femenino y multicultural, con obras de cuatro compositoras de otros tantos puntos del globo: la británica Rebecca Saunders, la japonesa Misato Mochizuki, la griega Sofia Avramidou y la surcoreana Selim Jeon.
Cabe destacar que este Ciclo de Música Contemporánea cuenta con una importante representación de mujeres compositoras, que firman aproximadamente el 60% de las obras programadas.
El cuarteto, además del trabajo por romper la barrera de género, está comprometido con la creación a través de un desarrollo de estrenos y encargos y, dentro de esa dinámica, estrenará la partitura ganadora de la última edición del Concurso de Composición Pablo Sorozábal: una pieza titulada ‘Surcando un mar de sueños inmemoriales’, escrita por el compositor argentino Pablo Franchelli.
Y será el Dúo Cassadó quien cierre este Ciclo de Música Contemporánea el domingo 16, y lo hará con su último y muy reciente proyecto, ‘Esencia de los elementos’, un programa que pretende homenajear al Círculo de Jena, un influyente grupo de poetas, filósofos y escritores que fueron clave en el desarrollo del Romanticismo, a través de autores de los siglos XX y XXI que respiran ese mismo espíritu: Pärt, Tanaka, Richter, Boulanger, Price…
El dúo integrado por el violonchelista Damián Martínez Marco y la pianista Marta Moll, considerado como uno de los conjuntos camerísticos más destacados por su sensibilidad, temperamento, originalidad y carisma, estará acompañado en esta ocasión por las intervenciones visuales de la artista Martina Ampuero.
Siempre sorprenden y aportan algo interesante a quien se acerca con curiosidad, una mente abierta y algo de paciencia.
El ciclo, ténganlo en cuenta, en esta edición abandona su espacio habitual en las salas polivalentes del Kursaal y se traslada a Tabakalera-Centro Internacional de Cultura Contemporánea, que aglutina así todas las propuestas de música y danza contemporánea del festival –Ciclo de Música Contemporánea, Tabakalera Dantzan y la ópera infantil de estreno ‘Zomozorroak’–, integrándolas con el resto de disciplinas artísticas que conviven en este espacio, aunque no faltan voces críticas con este cambio de escenario que, sumado a una pérdida importante en el número de conciertos del ciclo, ha creado cierto malestar entre los aficionados a esta música, tan necesitada de espacios de comunicación entre artistas, creadores y público.
No nos engañemos: la música contemporánea es el patito feo de Quincena, con programas aparentemente extraños, músicas que a priori no siempre resultan atractivas y composiciones que muchas veces requieren un esfuerzo intelectual y no solo una escucha pasiva; pero, al final, como en el cuento, siempre sorprenden y aportan algo interesante a quien se acerca con curiosidad, una mente abierta y algo de paciencia, porque la música, aunque no siempre se entienda, rara vez defrauda y su belleza sale a la luz… aunque haya quien se empeñe en apagarla.

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