Iñaki Iriondo
Gasteiz

Bildu desborda todas las barreras y apuntala el cambio político en Euskal Herria

Bildu ha entrado en el mapa institucional vasco con una fuerza que abre un nuevo tiempo en la política de Euskal Herria. Una coalición sin apenas rostros conocidos como candidatos y que estuvo a punto de ser ilegalizada supera los 313.000 votos y condiciona el futuro del país.

Garitano, Urzelai, Matute y Ubera celebran los resultados de Bildu. (Juan Carlos RUIZ/ARGAZKI PRESS)
Garitano, Urzelai, Matute y Ubera celebran los resultados de Bildu. (Juan Carlos RUIZ/ARGAZKI PRESS)

Bildu ha roto el mapa político vasco. Cuando ETB dio a conocer su sondeo, parecía una locura. Había comentarios de que quizá se habían realizado las encuestas a las puertas de las herriko taberna y no en los colegios electorales. Sin embargo, aquel retrato que a las 20.00 se antojaba fruto de una alucinación colectiva, se ha ido convirtiendo con el paso de las horas en una realidad que supone un vuelco enorme de cara al futuro de Euskal Herria y que abre un nuevo tiempo político.

Bildu no sólo ha pulverizado sus pronósticos más optimistas en Gipuzkoa -donde ha sido la fuerza más votada muy por encima de la segunda, que es el PNV- sino que ha roto todas las marcas también en Araba, Bizkaia y Nafarroa.

En cuanto a las elecciones municipales, no puede pasarse por alto que se convierte en la candidatura con mayor número de concejales en el conjunto de Euskal Herria.

Y este ascenso impresionantes del independentismo de izquierdas se produce en un escenario en el que también el PNV sube votos en la mayoría del país, aunque en Araba ha podido verse algo condicionado por las acusaciones de corrupción.

Esto da un retrato general que demuestra que, en igualdad de condiciones, el abertzalismo es el sentimiento político mayoritario, y que otras fotografías de los últimos años han estado absolutamente manipuladas por la utilización espuria de la Ley de Partidos y por el apartheid impuesto a una parte importante de la sociedad vasca.

El PSE-PSN se hunde

Pese a que ya se auguraba una fuerte caída de las marcas del PSOE también en Euskal Herria, se había contemplado que sería más atenuada que la que pudiera darse del Ebro hacia abajo. No ha sido así. Aunque el golpe ha podido ser algo menor, ha sido también enorme. Probablemente haya pagado la gestión de la crisis que ha hecho el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, pero también deberán asumir su cuota de responsabilidad Patxi López y Roberto Jiménez. El derrumbe del PSE en Araba, donde queda como cuarta fuerza a distancia de Bildu, lo ocurrido en la alcaldía de Donostia y en la de Gasteiz y la enorme pérdida de posiciones en Bizkaia y en Bilbo, no son achacables únicamente a Madrid. Y el traspaso de sus votos tampoco se ha ido hacia el PP, puesto que en números absolutos sus resultados son muy similares o incluso algo peores que los que obtuvo hace cuatro años.

A buen seguro que los dirigentes del PP de la CAV tendrán mucho que mirar en los datos obtenidos ayer, aunque en un primer instante puedan cegarles las posibilidades de gobernar que tienen en Araba y en su capital, Gasteiz.

En un momento en el que en el Estado español la ola azul del PP aparecía como imparable, en Euskal Herria este efecto no se ha notado, quizá porque el PNV es un buen voto de refugio para el electorado centrista que deja el PSOE pero no quiere dar el salto al PP.

Los pequeños no naufragan

El efecto Bildu ha tenido un fuerte impacto en la representación institucional de los partidos más pequeños, como pueden ser Aralar y Ezker Batua. Sin embargo, si se atiende a que en las pasadas elecciones ambas fuerzas se presentaron en coalición, ahora se puede comprobar que sumando sus guarismos no están lejos de donde estuvieron hace cuatro años.

La excepción en este caso es Hamaikabat!, cuyos dirigentes -como les ocurría dentro de EA- han demostrado una absoluta falta de realismo político, cuyo anteúltimo capítulo fue rechazar adherirse al PNV, y el último no haberse sabido retirar a tiempo en plena campaña.