
Gelman, que nació en Buenos Aires el 3 de mayo de 1930, ha vivido como exiliado en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México, alternando su actividad política contra la dictadura militar con trabajos para la Unesco. Durante su ausencia de Argentina llegó a estar condenado a muerte por la dictadura y sufrió de cerca el drama de los desaparecidos.
Desde que en 1956 publicó su primer libro, ‘'Violín y otras cuestiones’, Gelman comenzó a ser conocido con obras como ‘El juego en el que andamos’, ‘Velorio del solo’ o ‘Gotán’. Su compromiso político le obligó a marcharse y pasó un tiempo en Roma, París o Nueva York, hasta afincarse en México, donde vivía hasta la fecha. En el exilio publicó, por ejemplo, ‘Hechos y relaciones’ o ‘Si dulcemente’.
En 1988 logró regresar por primera vez a Argentina y en el año 2000, tras años de búsqueda, consiguió hallar e identificar en Uruguay a su nieta, hija de Marcelo Gelman y María Claudia García, ambos desaparecidos por la dictadura.
Al recibir el premio Cervantes en 2007, el escritor argentino dijo, parafraseando a don Quijote, que «la poesía es como una doncella tierna y de poca edad y en todo extremo hermosa» y subrayó que el poeta «no escribe para vivir, sino que vive para escribir».

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