
Meira es una joven judía jasídica que convive en una comunidad muy cerrada. Con una hija pequeña, ve limitados muchos de sus sentimientos debido a las estrictas leyes sociales de su religión. Sueña con cambiar el rumbo de su vida y la música será uno de los canales que la invitan a evadirse.
Pronto conocerá a Félix, un hombre que heredará parte de la fortuna de su padre y se convertirá en la clave para dar un giro en su vida.
El director Maxime Giroux ha explicado que no ha intentado hacer una película política, sino que «hemos fijado unas bases donde todo el mundo se pueda relacionar con la película de muchas formas. Es una historia normal, corriente, y otra persona lo puede contemplar de otra manera».
En esta producción canadiense, tanto el director como el productor han asegurado que su objetivo fue hacer un film realista. «Nos rodeamos de ex judíos jasídicos para que pudieran verificar el plató, el vestuario... No queríamos que fuera un baile de disfraces».

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