
En su estancia de varios días en Galicia, el Athletic ha ofrecido un aspecto más digno que el del pasado sábado en Liga en Riazor contra el Deportivo de la Coruña. Mientras Eduardo Berizzo ha dejado en el banquillo a pesos pesados como Krohn-Dehli, Fontás o Mina, Ernesto Valverde ha sacado un equipo de gala en el que solo han faltado Iraizoz –en el contexto de la rotación por la competición– e Iturraspe. La apuesta tenía como objetivo tanto lograr un buen resultado para la vuelta como hacer olvidar el esperpento del último partido de Liga y ha salido bien merced también a la colaboración de un Celta que ha dejado jugar y que tenía claro que su sustento no está en la Copa.
Aduriz, por dos veces –una de ellas de penalti–, San José y Susaeta han sido los autores de los goles que han definido un partido de ida y vuelta, que no ha sido brillante pero en el que el Athletic se ha sentido bastante cómodo y en el que ha ido casi siempre por delante en el marcador. Es un resultado excelente, pero en un encuentro poco exigente.

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