
«Al término de las conversaciones que voy a tener, estaré en condiciones de presentar mañana a las 9.00 al conjunto de las partes un texto que estoy seguro de que será aprobado», ha indicado Laurent Fabius en una comparecencia de prensa conjunta con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
El ministro francés ha señalado que el texto aprobado «será un gran paso adelante para el conjunto de la Humanidad».
«Ya casi estamos al final del camino y soy muy optimista, el trabajo preparatorio ha sido muy bueno», ha asegurado.
El presidente de la cumbre COP21 ha afirmado que los representantes de los 195 países más los de la Unión Europea (UE) han «trabajado mucho estos últimos días y esta mañana».
El nuevo documento, en el que prácticamente han desaparecido los corchetes (apenas quedan 48 frente a los 365 que tenía anoche), ya tiene «la forma» del acuerdo legal que preven adoptar 195 países más la Unión Europea, según expertos citados por la agencia Efe.
El texto posee 27 páginas, de las que 12 corresponden al pacto en sí y 15 a una decisión que lo desarrolla, y supone «un progreso» dijo Fabius el jueves por la noche, al reconocer que aún quedan puntos conflictivos por cerrar, entre los que destacó la ambición del acuerdo, la diferenciación entre países ricos y pobres, y la financiación para estos últimos.
El preámbulo del acuerdo ha quedado «ordenado» y está prácticamente cerrado, según indicó a Efe el jueves la jefa de la delegación venezolana, Claudia Salerno, responsable de facilitar las negociaciones del mismo.
El preámbulo señala que el pacto debería guiarse por «responsabilidades comunes pero diferenciadas» en combatir el cambio climático y tener en cuenta las necesidades de los países en desarrollo y de los más vulnerables, también menos responsables de haber causado el problema.
El acuerdo en sí se propone como objetivo mantener la temperatura del planeta por debajo de dos grados respecto a niveles preindustriales y perseguir que no aumente más de 1,5 para evitar los peores impactos del cambio climático.
En cuanto a sus objetivos a largo plazo, los países se comprometen a «poner pico a sus emisiones tan pronto como sea posible» y a alcanzar la neutralidad en emisiones de gases de efecto invernadero en la segunda mitad de siglo, o dicho con otras palabras, a no lanzar más gases contaminantes de los que el planeta pueda absorber.
Entre otras cuestiones, desaparece la referencia a fijarse un objetivo de reducción de emisiones para 2050, como pretendía la Unión Europea, y también la alusión a lograr la descarbonización de las economías en 2100.
Fabius había pedido el jueves a los representantes de los países que «tengan el acuerdo final en mente» cuando revisen este último borrador y que su intervención en el plenario eluda las críticas y se centre en «aportar soluciones».

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