
La ruta de los Balcanes quedó cerrada ayer para los refugiados después de la decisión de Eslovenia de no dejarles pasar por su territorio, una medida que pretende desalentar a quienes huyen de sus países en Oriente Medio a tomar el camino hacia Europa, mientras aumenta el riesgo de crisis humanitaria en Grecia, que trata de organizarse para atender a los alrededor de 36.000 de solicitantes de asilo bloqueados en el país heleno. Los ministros de Interior de los Veintiocho seguirán hoy avanzando en la búsqueda de soluciones a la crisis de refugiados, incluido el modo de llevar a la práctica el principio de acuerdo logrado el lunes con Ankara para deportar a Turquía a todos los refugiados lleguen a Grecia.
«La ruta para la inmigración clandestina ya no existe», señaló el primer ministro esloveno, Miro Cerar, cuyo país cerró a medianoche del martes sus fronteras a los refugiados sin pasaporte o visado, un gesto imitado inmediatamente por Croacia y Serbia, y ayer por Macedonia, que anunció el cierre oficial de su frontera con Grecia tras dos días sellada. Ninguno de estos tres últimos países está en la zona Schengen, de libre circulación comunitaria, pero han aplicado las mismas reglas.
«En dos semanas hemos reducido el tránsito de refugiados de 3.200 al día, límite que hace dos semanas fijó Austria, a cero. Creo que se trata de un resultado muy positivo, que hemos logrado sin tensiones ni incidentes», sostuvo el primer ministro croata, Tihomir Oreskovi.
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, aseguró que este paso no ha sido una medida unilateral sino acordado en la cumbre europea del lunes. «El flujo irregular de inmigrantes a lo largo de la ruta de los Balcanes occidentales han llegado a su fin», agregó.
Mientras tanto, la posibilidad de que las decenas de miles de refugiados varados en Grecia u otros países balcánicos tomen una ruta alternativa ha puesto en alerta a Bulgaria y Hungría.
Ejército y Policía búlgaras realizaron el pasado fin de semana maniobras conjuntas para preparar la protección, e incluso el cierre, de la frontera con Grecia si la ruta que siguen los refugiados hacia el norte de Europa se desvía hacia su territorio.
Hungría, por su parte, declaró el «estado de crisis por inmigración» en todo el país y reforzará como militares y policías sus fronteras con Croacia y Serbia. «No sabemos cómo reaccionarán los inmigrantes» que todavía están en los países que han cerrado sus fronteras, dijo el ministro de Interior, Sándor Pintér.
En Grecia, mientras, su Gobierno trataba ayer de persuadir a los refugiados que acudan a los centros de acogida instalados de urgencia, para evitar que se agrave la situación en la frontera con Macedonia, donde ya hay casi 14.000 personas que esperan «un milagro».
Infecciones respiratorias en los niños varados en la frontera griega
Los niños refugiados atrapados en el improvisado campamento de Idomeni, en la frontera greco-macedonia, padecen infecciones respiratorias como consecuencia de las condiciones de insalubridad de los campos, que pueden dejar secuelas irreversibles en los recién nacidos, denunció ayer Médicos Sin Fronteras (MSF). Cerca de 60 menores son atendidos cada día como consecuencia de la humedad y el humo en ese campo, donde el 40% son menores. GARA

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