
A la espera de la gran etapa de mañana, el pelotón ha decidido que la etapa de la Vuelta con salida en Bilbo y llegada en Urdazubi debía ser una jornada de relax para los corredores que luchan por la general final. En la pelea por la etapa, el joven escalador italiano Valerio Conti ha sido el más fuerte y ha levantado los brazos en la meta navarra.
Después de unas jornadas de gran lucha para meterse en la escapada, y pese a que hoy se esperaba la llegada de una fuga, esta se ha hecho con relativa facilidad. En el kilómetro 15 un grupo de 12 corredores ha abierto hueco y rápidamente se ha disparado la ventaja. El grupo estaba compuesto por Michael Gogl, Danilo Wyss, Gatis Smukulis, Tom Stamsnijder, Segey Lagutin, Jelle Wallays, Yves Lampaert, Stéphane Rossetto, Cesare Benedetti, Romain Cardis y el propio Conti.
A poco más de 20 kilómetros de meta han comenzado los ataques y el escalador de Lampre ha aprovechado una de las innumerables subidas para demostrar que era el mejor escalador de la fuga y marcharse para presentarse en solitario en la meta de Urdazubi.
El pelotón ha llegado con casi 34 minutos perdidos, y se ha dedicado a pensar en la jornada de mañana en la que llegarán al Aubisque (16,5km al 7,1%) después de haber superado Inharpu (11,5km al 7,1), Soudet (24km al 5,2%) y la Marie-Blanque (9,2km al 7,5%) en 196 kilómetros de etapa.

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