
El acuerdo alcanzado «prevé el mantenimiento de una plantilla de 51 personas, la ejecución de un Plan de Viabilidad que garantice la actividad productiva en Usurbil, la aprobación por parte de la junta de accionistas de una ampliación de capital, así como la implicación institucional en el proyecto».
Los representantes de los han subrayado que estaban «convencidos de que Ingemar era viable productivamente hablando, que los problemas eran de gestión y organización», por lo que rechazaron de plano «la desaparición de la actividad industrial» e iniciaron el 6 de junio una huelga indefinida que ha durado hasta el 18 de noviembre.
«La huelga, secundada por la totalidad de la plantilla, puso en jaque la actividad del grupo, y la dirección se vio obligada a poner encima de la mesa diferentes propuestas, hasta que hemos llegado a un buen acuerdo, que fue refrendado por la plantilla y que nos ha devuelto a la normalidad», han indicado.
El comité de empresa, constituido cuatro delegados de ELA y uno de LAB, se ha mostrado convencido de que si esta empresa continúa en Usurbil es gracias a la pelea y la firmeza de la plantilla actual que, ante la hipótesis muy real de cese de la actividad industrial, en vez de quedarse con los brazos cruzados decidió luchar por su futuro», dando ejemplo de que «la unión, la lucha y el convencimiento se convierten en la clave para cambiar decisiones empresariales y para el mantenimiento de nuestro tejido industrial».

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