
En una nota, este colectivo explica que, a su llegada a un piso de acogida en Madrid procedentes de la cárcel de Picassent, la dirección de la cárcel de Aranjuez propuso que Sara e Izar –que se recupera de un apuñalamiento– tuvieran tres horas diarias para salir a la calle.
Sin embargo, el pasado miércoles el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria dio la orden de suspender esta decisión, por «la falta de un trámite». Este continúa sin completarse, por lo que la presa no puede salir y la niña solo puede hacerlo con su abuelo o su abuela, que residen en Donostia, a 500 kilómetros. La consecuencia es que la niña lleva siete días casi sin salir a tomar el aire y ni siquiera pueden acudir a las citas médicas.
Izarrekin Sara Etxera continúa con su dinámica para reclamar que Sara Majarenas e Izar residan juntas y libres en su domicilio del barrio donostiarra de Intxaurrondo, y para este jueves, a las 17.30, ha llamado a acudir a la plaza Sagasti Eder para realizar dibujos en papel que le serán enviados a la pequeña.

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