Joseba VIVANCO

Litros de cerveza, hoteles caros y butacas libres

Muchas butacas sin vender y sed de rugby, la misma que durante todo el viernes regó cada garganta de las fan zones de la Villa de Don Diego, donde diversión y camaradería maridaron con kilolitros de cerveza.

«Miren lo que estos bastardos le han hecho a Gales. Se han llevado nuestro carbón, nuestra agua, nuestro acero. Compran nuestras casas y sólo las usan una quincena al año. ¿Y qué nos han dado ellos? Nada. Hemos sido explotados, violados, sometidos y castigados por los ingleses… Caballeros, contra esos tipos jugamos esta tarde». Es la arenga de Phil Bennet al XV de Gales en los 70 antes de un partido contra Inglaterra. Difícil conciliar tal flujo de adrenalina entre caballeros que una vez pisan el verde, como anoche de San Mamés, no pueden evitar su naturaleza villana tras esos kilos de carne y sudor bajo las leyes no escritas de un ruck o melé. Ayer, el Cardiff galés y el Gloucester inglés, en la, por dos días, catedral del rugby continental. Abajo, el rugby fue ayer ruck and roll, como dijo alguien una vez, sobre todo para neófitos en el balón ovalado; arriba, muchas butacas sin vender y sed de rugby, la misma que durante todo el viernes regó cada garganta de las fan zones de la Villa de Don Diego, donde diversión y camaradería maridaron con kilolitros de cerveza, Heineken, que no VollDamm, porque el rugbier bebe pero con conocimiento, que para brutos, los herri kirolak que se exhibieron en el Arenal. Esa mesura de la que ha hecho gala la hostelería. «No podemos matar la gallina de los huevos de oro y no se nos puede ir la mano en los precios», advertía, ayer, un diputado vizcaino. Ensayo y transformación. ¡Caña aquí!... A cuatro euros, eso sí.