
Alemania prohibirá el uso del glifosato a partir del año 2023, según ha decidido el Gobierno que preside Angela Merkel, que presentó ayer una serie de medidas para la protección de insectos y otros animales.
Concretamente, la prohibición de este controvertido herbicida producido por Monsanto –empresa estadounidense adquirida el pasado año por la multinacional alemana Bayer– entrará en vigor el 31 de diciembre de 2023, cuando concluya el actual periodo de autorización concedido por la UE.
Sin esperar hasta esa fecha, Berlín prevé imponer las primeras limitaciones el próximo año, con la prohibición del uso en parques y jardines particulares, así como con restricciones para los agricultores.
En el país germano, muchos biólogos han dado la voz de alarma ante la vertiginosa caída de las poblaciones de insectos, debido en parte a los herbicidas, lo que está perturbando los ecosistemas, especialmente la polinización de las plantas.
Además de su acción nefasta sobre los insectos, el glifosato se ha convertido en un problema social de primer orden tras su clasificación como «cancerígeno probable» en mayo de 2015 por el Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer, organismo de la OMS.
En este contexto, en Estados Unidos se han abierto miles de procesos judiciales contra Monsanto, ahora filial de Bayer, y ya se han registrado las primeras condenas, que incluyen indemnizaciones millonarias para las víctimas, por casos de personas que padecen cáncer.
«Lo que daña a los insectos daña también a los humanos», indicó ayer la ministra alemana de Medio Ambiente, Svenja Schulze. «Por tanto, lo que necesitamos es escuchar zumbidos, cada vez más zumbidos», comentó en rueda de prensa.
División en la coalición
El glifosato y la autorización concedida en 2017 por la Unión Europea han provocado fricciones en el seno de la coalición de gobierno dirigida por Merkel entre conservadores, partidarios de su uso, y socialdemócratas, que se oponen.
La prohibición ha sido acogida con malestar por la Asociación alemana de la Industria Química (VCI). «Para nuestras empresas, esta decisión significa una enorme pérdida en la capacidad de planificación. La industria debe poder contar con un marco jurídico fiable», señaló en un comunicado.
Además de la protección de los insectos, el Gobierno alemán presentó un conjunto de medidas en favor del bienestar animal y sobre la información a los consumidores.
Entre otros puntos, ha aprobado un nuevo etiquetado para la carne de cerdo, que permitirá a los compradores conocer las condiciones de cría.

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