
Inmobiliaria Vascongada es dueña de bloques completos en los barrios Gros y Amara Zaharra. También posee el edificio en el que se ubica su sede, en la esquina desde la que se domina el Boulevard y la calle Mayor. Un caramelo.
Uno de los inquilinos, Iñaki Setién, ha explicado ante los medios que hace ya un tiempo Inmobiliaria Vascongada modificó su política, pasando de «renovar con normalidad los contratos» a «enviar burofaxes a los inquilinos, notificándoles la finalización de los contratos en la fecha de vencimiento ‘a todos los efectos’, aunque seguían girándoles mes a mes las rentas».
Dicha notificación generó las primeras señales de alarma, incrementadas cuando se comprobó que los pisos que iban quedando vacíos no salían al mercado. Finalmente, este martes se hizo público que un fondo de inversión llamado Azora había adquirido Inmobiliaria Vascongada.
Ante esta situación, los vecinos y vecinas de estas 300 viviendas temen ser desalojados según vayan venciendo los contratos vigentes, hasta que los edificios queden vacíos y Azora tenga las manos libres para llevar a cabo sus planes, probablemente con fines especulativos.
Stop Desahucios ha subrayado que la entrada de este «fondo buitre» en Donostia es la consecuencia de «la pasividad y ausencia de regulación» de las administraciones públicas, que no ponen coto al precio de los alquileres, no gravan las viviendas vacías y permiten su conversión en pisos turísticos y plazas hoteleras.
Este colectivo llama a la ciudadanía a concentrarse este sábado, 15 de febrero, al mediodía, en el mismo lugar en el que ha comparecido hoy, ante el número 2 de la calle Ijentea, para «decir bien alto y claro a Inmobiliaria Vascongada y Azora que no vamos a permitir ningún desalojo ni incremento especulativo de los alquileres para expulsar a los inquilinos e inquilinas».

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